Mario Vargas Llosa:
Opone su ambición a la mala escritura

Votar por el PRI en las próximas elecciones presidenciales significaría para México un gran retroceso en su avance democrático, una vez que se ha transformado de “dictadura perfecta” en “democracia imperfecta”, aseguró en entrevista el escritor peruano Mario Vargas Llosa (Arequipa, 1936).

“La experiencia del PRI fue fatal para el País. No creo que sus integrantes hayan hecho un examen de conciencia y se hayan purificado de todo lo que arrastra ese partido: corrupción, burocracia, la ficción de la legalidad”.

De visita en México para promocionar su novela El paraíso en la otra esquina, donde contrapone la utopía de la feminista Flora Tristán a la de su nieto, el pintor Paul Gauguin, Vargas Llosa dijo que el PRI tiene pendiente una renovación que provenga de sus propias bases y la separación de aquellos miembros asociados a su lado más corrupto.

“Pero pienso que el PRI no volverá al poder, que el electorado mexicano mostrará una lucidez profunda en la campaña electoral”.

Horas antes, Vargas Llosa negó haber declarado hace un par de semanas, en Miami, que México era uno de los países más corruptos del mundo.

“Dije que durante los 70 años del PRI, México había sido uno de los sistemas más corruptos del mundo. Sería injusto trasladar esa afirmación a lo que está ocurriendo hoy, cuando ha habido en el País una evolución para mejor”.

¿Ha oído hablar del Jefe de Gobierno Andrés Manuel López Obrador?

¿Quién no? El Sr. López Obrador ya ha dado la vuelta al mundo.

De ir por la Presidencia López Obrador, ¿le preocuparía su populismo?

Sí, porque el populismo sacrifica el futuro inmediato por el presente. Pero pienso también en España y Chile, que progresaron por los consensos entre la izquierda y la derecha para alcanzar el único modelo que puede generar desarrollo: democracia política y economía de mercado. Sacrificar eso por un populismo momentáneo sería suicida.

¿Piensa que Vicente Fox no ha sabido aprovechar el capital político que le dieron las elecciones del 2000?

Sin duda. Fox tenía un capital político extraordinario, pero le ha faltado liderazgo, audacia. Las buenas intenciones no estuvieron acompañadas de gestos capaces de vencer los obstáculos. Aunque también sería injusto no reconocer que ha cumplido sus promesas políticas; en México existe hoy libertad de expresión y un juego político democrático, lo que es un gran avance sobre el pasado.

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Si tuviera la oportunidad de ser invisible, Vargas Llosa buscaría primero ser testigo de algunas escenas eróticas y, después, intentaría conocer la intimidad política de ciertos gobernantes.

¿Me puede dar algún nombre?

Desde luego que no.

El escritor peruano duda convertir en novela su Diario en Irak, el reportaje en el que contó la compleja realidad de la nación que recorrió durante 12 días a finales de julio, tras la ocupación de las fuerzas estadounidenses, aunque reconoce que más de la mitad de sus libros, como Conversación en La Catedral e Historia de Mayta, ha surgido de experiencias periodísticas.

“Cuando estuve en Irak me ocurrió algo curioso: todo el tiempo tuve la sensación de estar en la República Dominicana investigando para escribir la vida de Trujillo. Las anécdotas repetían casi literalmente las barbaridades que ya había oído; los secuestros de mujeres, las orgías de los hijos de Hussein y de Trujillo eran como un calco. Así que tengo la impresión de que con La fiesta del Chivo escribí también la novela de Saddam Hussein”.

Dado que escribe para combatir su desdicha y que, de no poder hacerlo, preferiría estar muerto, ¿le conviene mantenerse desdichado?

Bueno, esa es la realidad humana, por lo menos la de quienes tienen cierta imaginación y sensibilidad, aunque hay otros que no sufren, que padecen una especie de catatonia vital. No poder vivir a la altura de nuestras expectativas y sueños nos hace infelices, y una forma de combatir eso es la literatura.

¿Qué vacuna contra la mala escritura?

La ambición. El escritor tiene la obligación de ser ambicioso en sus proyectos literarios y dedicarles todo el esfuerzo y el rigor de que es capaz. Creo que el escritor puede construirse un talento a base de una terquedad casi sobrehumana para autocriticarse, fijándose topes cada vez más altos. Es el caso de Balzac, de Flaubert, de Faulkner; esa humanidad en el genio me estimula mucho.

¿Mantiene la autodisciplina?

Si no me sometiera a horarios muy estrictos, jamás podría terminar un libro.

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El viernes, el Presidente Alejandro Toledo pidió perdón a las víctimas del terror en Perú, cerca de 70 mil entre 1980 y el 2000, según determinó la Comisión de la Verdad el pasado agosto.

¿Llega tarde el perdón ofrecido por Toledo?

Creo que Toledo debió reconocer desde un principio el trabajo de la comisión, la objetividad con que ha denunciado los crímenes, estableciendo que fue Sendero Luminoso el mayor responsable (con 54 por ciento) de los crímenes.

A las fuerzas armadas y policiales se le atribuye el 42 por ciento.

Tienen una cuota de responsabilidad. Lo que ocurrió fue algo monstruoso, es fundamental que se sepa y se corrija. Los muertos y desaparecidos son los peruanos más pobres y marginados, como resultado de la utopía igualitaria y apocalíptica de Sendero Luminoso.

El 10 de diciembre será el Día de la Reconciliación, ¿puede darse por decreto?

Es una frase sin sustancia. Es una ingenuidad pensar que se puede reconciliar a los torturadores con los torturados, lo que se debe crear es un sistema que no permita la repetición de estos horrores, eso es lo que poco a poco creará una fraternidad entre los peruanos.

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El último libro que lo hizo llorar, dice Vargas Llosa, fue Desgracia, del Nobel J.M. Coetzee. Los silencios y la contención en el lenguaje al describir una violación lo conmovieron. “Ante las novelas que me emocionan”, dice, “derramo lagrimones con frecuencia”.

Antes de partir a Monterrey y Guadalajara, el escritor ofrece hoy la conferencia La intervención armada en Irak, a las 19:00 horas en el Hotel Gran Meliá Reforma (Reforma 1), y el viernes presentará la novela editada por Alfaguara en el Centro Cultural de España (Guatemala 18) a las 19:30 horas.

¿Cuando llamó a Gabriel García Márquez “cortesano” de Fidel Castro buscaba que le respondiera?

No, hice simplemente una descripción de lo que me parece una realidad, la realidad de una conducta.

Rosa Montero lamenta no haberle preguntado si, como cuenta la leyenda, todas las canas le salieron durante su campaña para la presidencia del Perú en 1990.

Muchas de las que tengo me salieron en esos tres años de campaña, que fueron extenuantes, pero al mismo tiempo muy instructivos.

¿Por qué obra le gustaría ser recordado?

Por una que todavía no he escrito, que haré antes de llegar a los 100 años, que es cuando probablemente escriba mi última novela.

Suma de ideas

  • Desmesura: “Poesía”.
  • Autodisciplina: “Trabajo”.
  • Intimidad: “Amor”.
  • Utopía: “Sueño necesario”.
  • Destino: “Misterio”.

Reforma, 25 de noviembre de 2003