Exponen arquitectura de fraile benedictino

No es raro que Fray Gabriel Chávez de la Mora se desvele. El sacerdote benedictino puede pasar horas sin dormir diseñando sus iglesias y capillas, en las que busca reflejar los valores del Evangelio: sencillez, humildad, verdad. Y mientras trabaja en eliminar lo superfluo, piensa en la música de Bach.

“Me pregunto, ¿lo haría Juan Sebastián así nomás? Me deben el sueño de los últimos 40 años, pero no me afecta. Ya descansaremos en paz”.

Fray Gabriel recorre con pasos rápidos los distintos espacios de la Abadía del Tepeyac, el monasterio que comenzó a construir en 1969, como parte del conjunto del Centro Escolar del Lago, en Cuautitlán Izcalli. Destacan los espacios abiertos, iluminados, modernos. “Busco conscientemente la austeridad, la sencillez. Minimalismo, le llaman ahora”.

La clave de un proyecto, dice, es el programa arquitectónico. Lo primero es la función, después viene la forma. “No me gusta el high tech, que lleva acero y vidrio, porque es costosísimo, un alarde técnico. Si es una iglesia, prefiero gastar en un sistema electroacústico. Cuando le quieren poner mármol, yo pregunto:

‘Padre, ¿cómo está el sonido?’”.

Aquí, en el monasterio, donde Fray Gabriel vive junto a 30 hermanos dedicado a la oración, el estudio y el trabajo, todo está “fríamente calculado”. A sus 80 años de edad, con más de un centenar de proyectos realizados, lo mismo diseños arquitectónicos que adaptaciones y renovaciones litúrgicas, se declara “muy agradecido” por la exposición que el Museo Nacional de Arquitectura del Palacio de Bellas Artes inaugurará el día 28 dedicada a su obra.

“Lo mío es muy menor, viendo lo que hacen otros arquitectos. Pero qué alegría que se valore y se dé a conocer después de 55 años de trabajo”.

Fray Gabriel piensa en los tiempos actuales, y hace una analogía con las ofrendas que los Reyes Magos llevaron a Jesús. Si el arte gótico simbolizó con su grandeza el incienso, y el barroco con sus dorados el oro, ahora estamos en el tiempo humano de la mirra. Para expresar la espiritualidad no hace falta un alarde de forma, dice, ya que se viven épocas de austeridad.

“Hay iglesias pretenciosas, costosas, un monumento al arquitecto, que no remiten a los valores del Evangelio. Predican otra cosa; quieren hablar de verdad, y son una mentira”.

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En mayo de 1955, Fray Gabriel ingresó al Monasterio de Santa María de la Resurrección en Ahuacatitlán, Cuernavaca, atraído por la idea de su fundador, el padre Gregorio Lemercier, de restaurar la vida monástica primitiva. Apenas en febrero se había convertido en el primer arquitecto egresado de la Universidad de Guadalajara, donde recibió la influencia de maestros como Ignacio Díaz Morales y Mathias Goeritz.

La comunidad vivía del cultivo de tierras y la crianza de pollos. A Fray Gabriel le tocaba desplumarlos, y fue entonces que propuso crear los Talleres Monásticos –después Talleres Emaús–, dedicados al diseño de artesanía religiosa, que se convirtieron en la principal fuente de ingresos.

En 1957, Lemercier le encargó la capilla del monasterio. Fray Gabriel se estrenó con una propuesta vanguardista, al diseñar la primera capilla de América Latina con una planta circular y el altar de frente a los fieles. En esa época, los sacerdotes oficiaban la misa de espaldas a los asistentes, situación que cambiaría ocho años después, con las disposiciones del Concilio Vaticano II.

A Fray Gabriel le tocó vivir el escándalo que causó la introducción de la práctica del psicoanálisis entre los monjes, una idea de Lemercier que en 1965 provocó la condena del Vaticano y que fuera enviado al exilio, hasta que dos años después fue absuelto por Paulo VI con la prohibición de hablar del tema en público o privado.

El chismorreo y el amarillismo, afirma Fray Gabriel, llevó a que la comunidad decidiera el cierre del monasterio en 1966.

“No fue –como dijo la prensa– un castigo. Lo hicimos porque no sentíamos el apoyo de la orden benedictina. (…) Nos criticaban sin fundamento, ya hasta lo tomábamos de chunga. Pegábamos en el tablón de avisos los recortes para ver qué éramos. Ahora se usa mucho decir pederastas, quién sabe qué nos dirían antes, yo creo que homosexuales”.

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Está contento, dice, porque le ha tocado abrir brecha. Sus diseños llegaron a causar tanto escándalo que cargaba con una carta donde el obispo Sergio Méndez Arceo avalaba su “búsqueda de una iconografía contemporánea”. Y en 1984, la restauración y adaptación litúrgica que propuso para la Catedral de Guadalajara, del siglo 16, con un altar moderno, mereció protestas públicas.

Pero el espacio que mejor conoce es el conjunto del Tepeyac, donde trabaja desde 1968. Coautor, junto a Pedro Ramírez Vázquez y José Luis Benlliure, de la Basílica de Guadalupe en 1976, subraya que fue un trabajo de equipo.

Recuerda que se construyó en apenas año y medio, en jornadas de tres turnos, en una carrera contra el tiempo. “Salía Echeverría (de la Presidencia) y había que inaugurarla. Y como se iba el 1, no pudimos hacerlo el 12 de diciembre. Hubo que escoger otra fiesta guadalupana, el 12 de octubre, día de la Coronación”.

En su diseño influyó la “Basílica efímera” que ideó en 1970, hecha con lonas. “Guste o no guste, es funcional, y ha pasado la prueba con las visitas del Papa”.

A diferencia de lo que ocurre en El Vaticano, explica, donde el Pontífice debe ser colocado en un templete, en México basta abrir las puertas de la basílica para que los feligreses tengan visibilidad. “Por eso la imagen de la Virgen está colocada relativamente bajita”.

“Correoso y aguantador”, goza de buena salud. Al mirar atrás, destaca que su carrera ha transcurrido entre el elogio y la crítica. “Pero así es la vida de cualquier artista”.

Incansable

Fray Gabriel Chávez de la Mora rediseña actualmente la liturgia del Templo Expiatorio a Cristo Rey. Otros proyectos:

  • Monumento a la Bandera, en Guadalajara (1947).
  • Catedral de Cuernavaca. Renovación litúrgica (1957).
  • Medallas y souvenirs para los Juegos Olímpicos de 1968.
  • Capilla “El Pocito” (1968), Antigua Parroquia de Indios (1997) y Parroquia de Capuchinas (1998-2001) en el Tepeyac. Restauración y adaptación litúrgica.
  • Capilla Guadalupana en El Vaticano. Proyecto con Pedro Ramírez Vázquez (1988).
  • Santuario de los Mártires, en Guadalajara. Proyecto (1999-2003).

Reforma, 15 de enero de 2010