José María Aznar : “Me quieren destruir”

Destruir, dice José María Aznar. Eso busca la izquierda española, asegura el ex Presidente de Gobierno, con los ataques sistemáticos a su persona. “Quieren que el Partido Popular (PP) carezca de la posibilidad de ser una alternativa política por muchos años”.

Y da sus razones para suponer que los socialistas van contra él. Los actuales gobernantes, afirma, no pueden soportar que el PP haya protagonizado ocho años de progreso, de estabilidad económica. “He ganado a la izquierda española, y eso no me lo perdonan”.

Después de ocho años, ¿aún no lo perdonan?

Todo lo contrario.

México es el último país que Aznar visita en su gira latinoamericana para presentar el libro Ocho años de gobierno. Una visión personal de España, publicado por Planeta, donde expone las razones de sus decisiones políticas, una obra que empezó a escribir en septiembre del 2003, a la que los atentados terroristas del 11 de marzo obligaron a agregar un epílogo.

En Argentina, Aznar se reunió con el Presidente Néstor Kirchner, y en Colombia, con Álvaro Uribe. Ayer tenía contemplado un almuerzo con Vicente Fox en Los Pinos.

En Plan de ataque, el periodista Bob Woodward afirma que Bush le pidió hablar con el Presidente Ricardo Lagos, de Chile, para “que no intentara una maniobra de último minuto” en el tema de la intervención en Irak. ¿En lo que respecta a Fox le sugirió visitarlo?

No, en absoluto. Lo que pasa es que en aquellos momentos (febrero del 2003) México, Chile y España eran miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, y lo lógico es que hablaran. Imagínese lo insólito que hubiese sido en unas circunstancias como aquellas no hacerlo.

¿Hubo o no presión de su parte sobre Fox?

Ninguna.

Son varias las referencias que hace Aznar de México en su libro, un país que califica de serio y fiable: Octavio Paz, las revistas Vuelta y Letras Libres, Hernán Cortés y… el PRI.

En 1996, cito, los años de gobierno (14) habían convertido al PSOE (Partido Socialista Obrero Español) en una combinación original entre el PRI y la socialdemocracia sueca. ¿Podría explicar su referencia al PRI?

A muchos dirigentes socialistas se les preguntaba su vocación, y decían que era gobernar tanto tiempo como los socialdemócratas suecos o los priistas mexicanos. Y conste que si no hubiésemos ganado, ahí estarían.

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Aznar llega a México precedido de una tormenta política. El jueves, la cadena de radio SER aseguró que su Gobierno desvió dinero público para contratar al bufete de abogados Piper Rudnick, 2 millones de dólares destinados a conseguir de los representantes estadounidenses los votos necesarios para que el ex Presidente obtuviera la Medalla de Oro del Congreso.

“Eso es una absoluta infamia. Quien diga eso no es más que un miserable y sólo merece desprecio. Me reservaré todas las acciones legales que me parezcan convenientes para defender mi honorabilidad. Decir que mi Gobierno contrató un bufete de abogados en América para obtener la Medalla del Congreso es una infamia y una vergüenza”.

¿Emprenderá acciones legales?

He dado instrucciones para que se estudien las acciones legales necesarias. Lo que está pasando en España es que los actuales gobernantes quieren destruir al PP, y creen que si destruyen a las personas, pueden destruir también al partido y a su electorado.

Piensa que lo quieren destruir, ¿cómo?

La izquierda, cuando no tiene razones, siempre intenta la destrucción personal, lo que implica también buscar que el partido carezca de la posibilidad de ser una alternativa política.

¿Espera entonces más ataques?

Todos los que puedan.

¿Por qué maneja a veces sólo una parte de la verdad? Por ejemplo, cuando declaró que tenía los documentos del 11-M del Centro Nacional de Inteligencia.

Todos los documentos del 11-M los tiene el gobierno.

Pero no dice si usted también los tiene.

He dicho que los tiene el Gobierno, eso es lo fundamental. Todos los documentos que el CNI elaboró durante los ocho años que fui Presidente están en poder del actual Gobierno.

¿No importa entonces si usted los tiene?

No importa si yo tengo información porque debía tenerla siendo Presidente de Gobierno, como espero que el actual la tenga.

Asegura que no va a participar activamente en la política española. ¿Cómo denomina entonces sus constantes descalificaciones a los socialistas?

Una cosa es no participar y otra no tener derecho a opinar.

Pero se escribe más de usted en la prensa española que de su sucesor en el PP, Mariano Rajoy.

No es verdad.

Sí lo es.

Es que me quieren destruir, y destruyéndome a mí, destruyen también al señor Rajoy.

¿No es ingenuo intentar destruir a alguien que ha gobernado ocho años?

Es tan ingenuo como que lo están haciendo, o lo están intentando hacer.

Este jueves también, los diputados del PP pertenecientes a la comisión parlamentaria que investiga los hechos ocurridos entre el 11 (día en que sucedió el atentado terrorista islamista en Madrid) y el 14 de marzo –jornada electoral de la que salió triunfador José Luis Rodríguez Zapatero–, acusaron a los socialistas de tener pactadas las conclusiones. Ayer, el secretario general del PP, Mariano Rajoy, dijo que la comisión es “una broma de la que no va a salir absolutamente nada”.

¿Piensa sobre la comisión lo mismo que los miembros de su partido?

No tengo la menor duda de que así es. Les da igual lo que se diga o lo que no se diga. En la comisión ha quedado acreditado que entre el 11 y el 14 de marzo, el Gobierno dijo la verdad. Es algo que no se puede soportar porque la izquierda española tuvo un comportamiento lamentable, especialmente el 13 de marzo, día de reflexión (esa noche, los socialistas acusaron al Gobierno de mentir por haber mantenido la hipótesis de la autoría de ETA).

¿No retrasó el gobierno decir que había una pista que apuntaba al fundamentalismo islámico?

Dijimos en todo momento la verdad y lo que nos decían los servicios de seguridad.

¿Pudieron haber fallado los servicios de seguridad?

No sé si fallaron o no, pero nosotros dijimos lo que nos decían. Las cosas son como son, y esa es la verdad. Algunos mintieron y manipularon durante esos días, y por eso ahora intentan borrar lo que hicieron.

Se asegura que usted tiene interés en comparecer ante la comisión.

Yo me he puesto a disposición de mi partido para que decida lo más conveniente: comparecer o no.

¿Existe alguna razón de Estado para no llamarlo?

No, que yo sepa.

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En Ocho años de Gobierno, Aznar sostiene que nunca le han importado las cuestiones de imagen. Dice además ser consciente de que proyecta una mezcla de autoritarismo y prepotencia. Recuerda también una anécdota: cuando le aseguraron que afeitarse el bigote le garantizaría cinco puntos en los resultados electorales, posibilidad que rechazó.

¿A qué se debe que tenga en tan alta estima su bigote?

A que me levanto con él todos los días desde que tengo 18 años. Le he cogido cariño.

En los 10 días siguientes a su publicación el pasado mayo, el libro de Aznar logró vender 100 mil ejemplares.

¿Cómo vive el cambio de Presidente de Gobierno a best seller?

Como es a best seller, se vive muy contento.

Los 725 mil dólares que se asegura cobró de Planeta por este libro son más de lo que recibía como Presidente, alrededor de 5 mil 400 dólares al mes, ¿representa un aliciente para convertirse en escritor?

La verdad, de números no entiendo, lo que sí puedo decir es que he abierto una nueva etapa de mi vida, y una parte estará dedicada a escribir. Tengo otros cuatro libros comprometidos con la editorial.

¿De qué tratarán?

Tengo que escribir mis memorias, mis vivencias. Ya los iré publicando.

Pero ha dicho que a su edad, 51 años, es joven para escribir sus memorias.

Mis memorias las escribiré dentro de unos años, pero antes voy a publicar encuentros con personas, episodios que me han ocurrido en el tiempo de gobierno o a lo largo de mi vida. Los escritores están para contar cosas.

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“Durante la guerra de Iraq, yo hice lo que creí que tenía que hacer”, escribe Aznar. Durante su gira latinoamericana, el hoy titular de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales del PP ha reiterado que el 11-M determinó que su partido perdiera las elecciones.

En honor a la verdad que defiende, ¿no debería agregar que también influyó la impopular medida de apoyar la guerra contra Irak?

No lo creo. Simplemente digo que si no se hubiese producido el 11-M, el PP gobernaría en España; uno de los efectos que buscaban los terroristas era provocar un cambio de gobierno en el país, y lo han conseguido.

¿Nunca vaciló en apoyar la guerra cuando veía los ríos de gente pidiendo que España no entrara?

No vacilé porque si Churchill hubiese visto los ríos de gente que le pedían que no actuase contra Hitler, nunca lo hubiese hecho.

¿Significa eso que se compara usted con Churchill?

No, significa que los líderes políticos tienen que tomar decisiones que en ocasiones no son fáciles, pero yo no me comparo con nadie. Son los riesgos que debe asumir un dirigente político.

¿Veremos alguna vez una nueva Cumbre de las Azores con tres ex Mandatarios arrepentidos de haber apresurado el bombardeo a Irak?

Es posible; estar en las Azores siempre es grato porque son unas islas muy bonitas, pero no creo que la reunión sea para eso.

Si hoy le llamara Dios y le preguntara si lo manda directo al Paraíso o lo deja un rato en el Purgatorio, ¿qué piensa que merecería?

Espero que Dios sea misericordioso. Creo en un Dios bueno para todos.

Reforma, 24 de junio de 2004