Amenaza litigio a Colección Gelman:
Obras a resguardo

La Colección Gelman, uno de los acervos privados más importantes de arte mexicano, se encuentra resguardada en algún lugar de la Ciudad por disposición de su propietario, Robert R. Littman, mientras se resuelve en los tribunales su custodia.

Un legado de 10 mil dólares es el origen de la disputa que ha puesto en juego el destino de las 95 obras, entre las que figuran piezas tan conocidas como Diego en mi pensamiento, de Frida Kahlo, y Vendedora de alcatraces, de Diego Rivera.

Desde febrero de este año, Littman, su propietario por disposición testamentaria de Natasha Gelman, fallecida en 1998 a los 86 años de edad, intenta revertir una sentencia de la Juez 21 de lo Familiar, Celia Carmen Santos Herrera, que lo removió de su condición de albacea en favor del abogado Francisco Enrique Fuentes Olvera, según consta en el expediente 1247/2006, al que tuvo acceso REFORMA.

Junto a Fuentes Olvera litiga para hacerse con la colección su padre, Enrique Fuentes León, un abogado con un cuestionado historial que a su relación con el caso Braun Díaz suma una condena a prisión emitida en mayo de 1999 por el Juez 55 penal, Rafael Guerra, por el secuestro de la bailarina Nellie Campobello, cargo del que fue absuelto en 2002.

De Mario Sebastián Krawak se sabe poco. Era un hombre modesto que vivía en la colonia del Valle, medio hermano de Natasha Gelman, quien le heredó un legado de 10 mil dólares. Aunque su nombre estaba en el directorio telefónico, los abogados de Littman no lograron localizarlo. Quien sí lo halló fue Fuentes Olvera, que en octubre de 2007 le compró su legado en 20 mil dólares, junto con los derechos hereditarios sobre los bienes no incluidos en el testamento.

Los abogados Fuentes, padre e hijo, se enteraron de la existencia de Krawak un año atrás, cuando representaron a Jerry Jung, un pariente en sexto grado de Gelman, que promovió un juicio intestamentario para, mediante este procedimiento, conocer su testamento, aunque por su grado lejano de parentesco no tenía derecho a heredar. Este paso fue fundamental para que Fuentes León y Fuentes Olvera hallaran la forma de pugnar por la colección.

En caso de hacerse efectiva la resolución de la Juez, el nuevo albacea podría disponer de las obras sin estar obligado a cumplir las cláusulas del testamento que obligan al propietario a no dividir las obras y a exponerlas en un museo del país. Esto daría a Fuentes Olvera la posibilidad de rentarlas o negociar con Littman una indemnización. Según fuentes cercanas al caso, ya intentó un acuerdo extrajudicial, que fue rechazado.

En este mes deben resolverse dos juicios de amparo interpuestos por Littman contra su remoción como albacea y contra la designación en ese cargo de Fuentes Olvera. Un argumento contra la resolución de la Juez Santos Herrera es que al nombrar a Fuentes Olvera como albacea no tuvo en cuenta la voluntad de Gelman, quien en su testamento designa como albaceas sustitutas a Janet C. Neschis y Marylin Gelfand Bloom de Diamond en caso de remoción de Littman.

El pasado septiembre, la Juez Séptimo de Distrito en Materia Civil, Concepción Martín Argumosa, falló a favor de Littman un juicio de amparo contra una tercera resolución de Santos Herrera, que anuló el acto de adjudicación del legado, celebrado ante notario, bajo el argumento de que no se cumplió con requisitos como el inventario de los bienes. Fuentes Olvera ya interpuso un recurso de revisión.

A lo largo del proceso se han dado situaciones como la presentación de un presunto hijo de Natasha, José Zawalka, quien una vez que el Registro Civil declaró apócrifa el acta de nacimiento que exhibió, renunció a cualquier derecho sobre la herencia. O el inventario que Fuentes Olvera ofreció, como albacea, de los supuestos bienes de Gelman no incluidos en su testamento, a los que debía tener derecho en su condición de heredero de lo intestado, entre los que menciona la colección “Maestros Europeos”, integrada por 85 obras de artistas como Picasso, Matisse y Modigliani donadas por Natasha al Museo Metropolitano de Nueva York el mismo año de su muerte, pretensión a la que la Juez no ha dado trámite.

El litigio ha afectado ya a la colección, que reúne obras de 29 artistas mexicanos, los más grandes del siglo 20, como David Alfaro Siqueiros, Rufino Tamayo, José Clemente Orozco y Juan Soriano. Littman decidió retirarla del museo Muros de Cuernavaca, donde permanecía expuesta desde 2004, el pasado mayo, meses antes de que se cumpliera el comodato suscrito con el recinto, por considerar que estaba en riesgo. Una vez puestas las obras a resguardo, el curador se vio obligado a cancelar una exposición itinerante que habría de llevar a la colección en los próximos dos años a museos de Escocia, Edimburgo y Vancouver, en el marco de la celebración del Bicentenario del Inicio de la Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana, iniciando su recorrido el 25 de noviembre en el Irish Museum of Modern Art.

En aumento

Tras el fallecimiento de Natasha Gelman en 1998 –Jacques murió en 1986–, Robert R. Littman constituyó en Estados Unidos la Fundación Vergel, que gestiona la colección. Desde 1999, las obras han viajado a 24 museos de Europa, América y Asia, como el Reina Sofía de Madrid y el Nagoya de Japón.

Con los recursos que se han generado, Littman ha aumentado la colección a más de 300 obras, sumando piezas de artistas como Leonora Carrington y Manuel Álvarez Bravo, no incluidas en la disputa por no formar parte de la herencia.

Patrimonio nacional

La Colección Gelman de arte mexicano incluye piezas de cinco artistas cuya obra ha sido declarada Monumento Artístico por el INBA, lo que prohíbe su salida definitiva del País.

  • José Clemente Orozco. “Salón México”, 1940.
  • María Izquierdo. “Los caballos”, 1938.
  • Frida Kahlo. “Autorretrato con monos”, 1943.
  • David Alfaro Siqueiros. “Retrato de Natasha Gelman “, 1950.
  • Diego Rivera. “Vendedora de alcatraces”, 1943.

Reforma, 10 de noviembre de 2008

Una juez, dos abogados
y un heredero agraviado

Ilegal e irracional. Así califica Robert R. Littman, propietario de la Colección Gelman de arte mexicano, el litigio que mantiene desde febrero con el abogado Francisco Enrique Fuentes Olvera por la posesión de las obras que conforman este acervo privado, uno de los más valiosos del País.

“Se trata de un litigio absolutamente injustificado, que sólo podría plantearse desde la ambición desmedida. Un litigio que sólo podría iniciarse en un contexto de irregularidad, donde hay jueces dispuestos a violar la ley”.

Littman acusa a la Juez 21 de lo Familiar, Celia Carmen Santos Herrera, de incumplir el testamento de Natasha Gelman, fallecida en 1998, al ordenar su remoción del cargo de albacea y nombrar en su lugar a Fuentes Olvera.

“Considero que esta actuación demerita la imagen de los tribunales del Distrito Federal y es una causa para que los ciudadanos no confíen en las instituciones que imparten justicia”, dice el curador en entrevista vía correo electrónico, debido a que se encuentra fuera del País.

En su testamento, Gelman designa como albaceas sustitutas a Janet C. Neschis y Marylin Gelfand Bloom de Diamond en caso de remoción de Littman, a quien designa legatario y albacea de las 95 obras pertenecientes a artistas como Frida Kahlo, Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros.

Enrique Fuentes León, padre de Fuentes Olvera y dueño de un historial que lo hizo ser temido hace años en los juzgados del País, litiga con su hijo por la custodia de la colección. Esta posibilidad se abrió después de que en octubre de 2007 el abogado adquiriera del medio hermano de Natasha, Mario Sebastián Krawak, fallecido este año, los derechos hereditarios sobre los bienes no incluidos en el testamento.

Para el ex director de los museos Rufino Tamayo y Centro Cultural Arte Contemporáneo resulta claro que el interés de los abogados Fuentes por las obras obedece a un afán mercantilista.

“Estos señores ni siquiera conocieron a los Gelman y ahora quieren apropiarse de su legado cultural. Todos los datos disponibles indican que la intención es apoderarse de las obras y venderlas para su propio lucro”.

La validez del testamento no ha sido impugnada por Fuentes Olvera; tampoco la propiedad de Littman. Su lucha es por conseguir hacer efectivo su nombramiento de albacea, contra el que se ha amparado el curador.

“No tiene sentido”, dice Littman, “que alguien diga que reconoce que unos bienes son tuyos, pero mientras te los entrega, tiene derecho a poseerlos. Así de absurda es la situación”.

* * *

Littman afirma sentirse frustrado y agraviado ante este embate legal que lo obliga a absorber los costos de una defensa y de cancelaciones en el extranjero de exposiciones ya comprometidas, como la que debía inaugurarse a fines de este mes en el Irish Museum of Modern Art.

“Las razones que hemos dado (para la cancelación) son de seguridad. Avisamos que, por motivos fuera de nuestro control, existía una situación de riesgo para la colección que impedía mostrarla en Dublín”.

La Colección Gelman fue retirada en mayo del museo Muros de Cuernavaca, donde se exhibía desde 2004, y puesta a resguardo en algún lugar de la Ciudad. Desde agosto han sido constantes las peticiones de la Juez Santos Herrera, cursadas a solicitud de Fuentes Olvera, para que Littman informe sobre el paradero de las obras y le haga entrega de las mismas.

Apenas el 26 de septiembre, la Juez envió un oficio a las autoridades del INBA, la directora Teresa Franco y el titular jurídico Víctor Manuel Amézcua, apercibiéndoles de que, en caso de no dictar las medidas necesarias para evitar la sustracción o salida de las obras del País, serían responsables de los daños y perjuicios provocados al patrimonio de la Nación.

Sobre si le ha manifestado el INBA su apoyo, dado que la colección incluye obras declaradas Monumento Artístico, Littman responde: “Considero que las autoridades federales pueden hacer mucho para proteger y asegurar la integridad de la colección. No tengo dudas que ese debe ser el caso”.

El curador considera que la comunidad artística mexicana conoce bien la importancia del acervo. “También creo que muchas veces las personas valoran algo cuando está en riesgo. Y a veces, sólo cuando lo ven perdido. Estoy haciendo mi máximo esfuerzo para que no sea el caso de la colección”.

* * *

A lo largo del proceso, Littman ha sufrido presiones que han buscado intimidarlo, como el despliegue de patrullas frente a su casa cuando le envían citatorios.

“Pero las medidas de presión más fuertes han sido las resoluciones ilegales de una Juez del Distrito Federal que ha puesto en peligro un legado cultural de valor incalculable para México”.

El curador, amigo durante casi 30 años de Jacques y Natasha Gelman, quienes dedicaron más de cinco décadas a formar su colección, creó la Fundación Vergel, un organismo no lucrativo, para gestionar y garantizar la permanencia del acervo, que en 10 años ha sido visto por más de un millón de personas en 24 países.

“Natasha fue mi mejor amiga. Los últimos 13 años de su vida, ya viuda, fuimos muy cercanos y compartimos una gran pasión por el arte. Fue generosa conmigo al concederme el honor de preservar para México este legado cultural”.

Gratificación

En su testamento, firmado el 19 de agosto de 1993, Natasha Gelman lega a Robert R. Littman su colección de arte mexicano, con la condición de que sea conservada en su conjunto y se exponga en un museo del País.

Además de su medio hermano, Mario Sebastián Krawak, a quien hereda 10 mil dólares, hay otros dos legatarios, su chofer Cleofás Leonardo Gutiérrez y su trabajadora doméstica, Francisca Sánchez Ávila, a quienes deja el 50 por ciento del dinero obtenido por la venta de un departamento de su propiedad ubicado en las Lomas de Chapultepec, como gratificación a sus años de trabajo.

Littman les ofreció 50 mil dólares o esperar a la venta de la casa. Ambos aceptaron la propuesta y el pago se realizó ante notario.

Reforma, 11 de noviembre de 2008

El sobrino americano

“No soy un mercenario ni un corruptor de jueces”, sostiene el abogado Francisco Enrique Fuentes Olvera, quien mantiene un litigio con Robert R. Littman por la posesión de las 95 obras de la Colección Gelman de arte mexicano.

Fuentes Olvera aclara que su interés en la colección no es personal, sino que representa los intereses de Jerry Jung, sobrino en quinto grado de Natasha Gelman, quien en 1993 firmó un testamento donde nombra a Littman legatario y albacea de la colección, uno de los acervos privados más importantes del país.

En octubre de 2007, el abogado, de acuerdo con Jung, adquirió en 20 mil dólares al medio hermano de Gelman, Mario Sebastián Krawak, ya fallecido, un legado de 10 mil dólares que le dejó la mecenas y los derechos hereditarios sobre los bienes no incluidos en el testamento.

“El señor Jung aceptó que apareciera como el comprador de los derechos (hereditarios), pero yo tengo instrumentada una reversión a su favor, así está pactado. Lo que se obtenga del juicio no es mío”, subraya Fuentes Olvera, excusándose de mostrar dicho documento por tratarse de un arreglo confidencial.

Su padre, Enrique Fuentes León, titular del bufete, junto a quien litigan cinco hijos varones, señala que su participación en el caso es sólo como consultor. “No he comparecido al juicio en absoluto. No me paro en los tribunales ni voy a las audiencias”

En la sala de juntas de su despacho, sentado en su gran sillón de patriarca, Fuentes León pregunta: “¿Qué relación tiene mi pasado con este asunto?”. Y pide no mezclar su historial con un caso que lleva su hijo.

“Soy un abogado peleador, que defiende los intereses de sus clientes con la manos y las uñas. Soy defensor, porque dinero no necesito, me sobra. No soy un mercenario. Tengo 45 años de abogado y nadie me ha tildado de ratero”.

* * *

Fuentes Olvera fue nombrado en febrero albacea de la colección por la Juez 21 de lo Familiar, Celia Carmen Santos Herrera, quien también ordenó la remoción de Littman y anuló el acto de adjudicación del legado. El curador interpuso amparos contra estas tres resoluciones, siéndole favorable el último, que ya fue recurrido por el abogado.

Existe también una averiguación previa abierta contra Littman en la Fiscalía de Procesos en lo Civil, perteneciente a la PGJDF, en la que se le acusa de administración fraudulenta de los bienes de Gelman. Por consejo de sus abogados, el curador se encuentra fuera del País.

Fuentes León destaca el hecho de que Littman nunca haya comparecido ante el tribunal para defender su legado. Ha sido representado por apoderados, bajo el argumento de que no habla español, pese a que se le ha ofrecido la asistencia de un perito traductor.

“¿No le suena sospechoso?”, cuestiona. “Un señor que se considera ofendido, propietario…”.

“¿Por qué no va y se defiende?”, agrega Fuentes Olvera. “No hay ninguna orden de aprehensión en su contra, nadie lo va a torturar”.

Este proceso provocó que el pasado 2 de octubre el INBA revocara, en un oficio firmado por su director jurídico, Víctor Manuel Amézcua, el permiso de exportación temporal de 33 obras declaradas Monumento Artístico, pertenecientes a la colección, que habrían de ser expuestas desde el 23 de noviembre en el Irish Museum of Modern Art de Dublín.

* * *

“No voy a lucrar con la obra. Mis clientes no van a lucrar con la obra”, sostiene Fuentes Olvera, quien reconoce la validez del testamento de Gelman, que obliga en sus cláusulas a no dividir la colección y exponerla en un museo del país.

“Lo único que quiero es que las obras, en tanto se decida (la custodia), permanezcan en un lugar bajo resguardo del INBA, así está solicitado”, señala el abogado.

Fuentes Olvera cree necesario, por seguridad jurídica, que se conozca el lugar donde se encuentra la colección.

Asegura que a Littman se le han girado por lo menos 20 acuerdos y no ha cumplido uno solo. Los ha evitado, señala Fuentes León, con chicanas y apelaciones.

“O ‘cochupo’”, afirma Fuentes Olvera. “¿A quién ‘cochupea’? Pues a un magistrado. Así como me acusa de corromper a una Juez y a un tribunal, también lo acuso de que puede corromper a la justicia federal”.

Actualmente, la colección se encuentra resguardada en algún lugar de la Ciudad, después de que Littman ordenara retirarla en mayo del museo Muros de Cuernavaca, ante la petición de la Juez de que informara sobre las obras a Fuentes Olvera en su condición de albacea.

Una sentencia reciente, del 5 de noviembre, firmada por José Cruz Estrada, magistrado de la Tercera Sala Familiar, determina que la colección debe permanecer en poder de Littman mientras llega la albacea sustituta designada por Gelman, Janet C. Neschis, quien según Fuentes Olvera no acudirá porque enfrenta en Estados Unidos un juicio relacionado con la donación que hizo la mecenas en 1998 de su colección de “Maestros europeos” al Museo Metropolitano de Nueva York, legado que Jung también ha reclamado.

En el inventario que ofreció el pasado 15 de mayo, con los bienes a los que tendría derecho por no estar incluidos en el testamento de Gelman, Fuentes Olvera menciona las 85 obras del Met, de artistas como Picasso y Modigliani.

Según la apoderada de Jung, Lillian Cruz Rangel, el testamento redactado por Gelman en Estados Unidos, que incluye la donación, fue anterior al que dictó aquí en 1993, por lo cual quedaría invalidado por las leyes mexicanas, que dan prioridad al último testamento, abriéndose así la posibilidad de optar a esa masa hereditaria.

Los problemas para Littman no terminan con la resolución de los amparos, que podría darse este mes, ya que cualquiera de las partes podrá recurrir la sentencia. Desde la semana pasada enfrenta también un nuevo juicio en el que se solicita la extinción de su legado, por la “mala conducta” demostrada al no cumplir con las disposiciones a las que estaba obligado como albacea, como fueron no hacer inventario ni avalúo de los bienes, causales que permitieron anular la adjudicación de su legado y ordenar su remoción.

Reforma, 13 de noviembre de 2008

Pelea Moreno Ivanova
herencia de Gelman

Robert R. Littman asegura que, en los años previos a su muerte, Natasha Gelman (1911-1998) no tuvo relación con su ahijado, Mario Moreno Ivanova. Pero el hijo del actor Mario Moreno Cantinflas dice haberla visitado varias veces en su casa de Cuernavaca, donde afirma haber constatado que padecía alzheimer.

“Se veía como en las nubes, como si no recordara. Después me decía que mi padrino (Jacques) estaba en el jardín, cuando hacía años que había fallecido”.

Según Moreno Ivanova, cuando murió Cantinflas, el 20 de abril de 1993, su madrina estaba tan enferma que no pudo asistir al funeral. “Y tres días después, el 23 de abril, aparece su testamento reformado. Son cosas muy curiosas”.

En este testamento, que legalmente busca revocar demostrando el presunto alzheimer de Natasha, Moreno Ivanova ya no figura entre los herederos de los bienes, como sucedía en el anterior, de 1983 –firmado por Jacques Gelman–, y Janet C. Neschis, la abogada de la mecenas, es designada albacea, siendo nombrados como sustitutos la juez Marylin G. Diamond y Littman.

Natasha hereda cantidades de 10 mil dólares a Jerry Jung, un sobrino lejano, y a Mario Sebastian Krawak, su medio hermano; 500 mil dólares y su mesa cocktail de Diego Giacometti a Littman, y 25 mil dólares a su cocinera Francisca Sánchez Ávila, para que los destine al cuidado de su “amada perra” Pandora.

La mecenas ordena en el testamento, del que este diario tiene copia, legar al Museo Metropolitano de Arte (Met) de Nueva York, o a la Galería Nacional de Arte de Washington como segunda opción, la colección “Maestros europeos del siglo 20”, con 85 obras de artistas como Picasso, Matisse y Juan Gris, al tiempo que dispone la creación del Fideicomiso Jacques y Natasha Gelman, nombrando como fiduciarias a Neschis y Diamond, y a Littman en caso de que no puedan cumplir su encargo.

Este mismo esquema se repite con la Colección Gelman de arte mexicano, que Littman puso a resguardo hace 11 meses para protegerla del litigio que mantiene por su posesión con el abogado Francisco Enrique Fuentes Olvera, quien dice representar los intereses de Jung. Por disposición de Natasha en un testamento firmado en agosto de 1993 en la Ciudad de México, el curador es el legatario y albacea de las obras, y Neschis y Diamond las albaceas sustitutas.

El único vínculo de Neschis con Natasha, dice Moreno Ivanova, es ser la hija de Sidney Cohn, el abogado de Jacques y de Cantinflas. “Cuando muere su padre, ella se lleva todos sus archivos, los estudia y empieza a armar su tablero de ajedrez”.

En 2006, Moreno Ivanova interpuso una denuncia ante la PGJDF reclamando los derechos de la colección del Met, que asegura fueron cedidos por los Gelman en 1985 a la empresa Rioma Films, que tras la muerte de Cantinflas preside. Después de ser desestimada la acusación de “robo agravado en pandilla”, Littman, Neschis y Diamond son investigados por un presunto delito de fraude.

Valuadas en 30 mil millones de pesos, las obras de arte, que formaban parte de la sociedad Paramount Holdings Limited, fueron integradas en 1997 al Fideicomiso Waterford junto con el resto de los bienes de Natasha, que cedió a Neschis por la cantidad de un dólar. Un año después la mecenas donó la colección al Met bajo una serie de condiciones, como la prohibición de vender o transferir las obras, que de no cumplirse harían posible revocar el legado.

“Uno de los últimos deseos de Jacques y Natasha fue que en México se construyera un museo donde se pudieran exponer la colección mexicana y la de maestros europeos. No tenía que estar en el Distrito Federal, pero querían que este patrimonio cultural no saliera del País”, sostiene Moreno Ivanova, quien afirma querer cumplir con la voluntad de sus padrinos.

El ahijado de los Gelman asegura que, cuando preguntaba por la salud de Natasha, tanto la cocinera Francisca como el mayordomo Cleofás Leonardo Gutiérrez le decían que Littman la tenía aislada. “¿Qué tanto podía hacer yo por Natasha? Estaba en México, viendo el lío de la demanda que hizo mi primo (Eduardo Moreno Laparade) por los derechos de las películas de mi papá”.

Nunca dejó de ver a su madrina, sostiene, pero en sus últimas visitas ya no lo reconocía. “Cuando le pregunté a Littman qué le pasaba, me dijo que estaba bajo la influencia de unos calmantes para no sé qué tanto me inventó”.

Aunque ha sido testigo en el juicio penal por fraude que interpuso en Nueva York la familia Jung contra Littman, Neschis y Diamond, Moreno Ivanova afirma que su relación con Jerry Jung es superficial.

“Lo saludo de vez en cuando. Cuando viene a México, nos reunimos a comer o a cenar. Nunca hemos sido grandes amigos”.

Jung es el pariente de Natasha en cuyo nombre asegura Fuentes Olvera pelear la posesión de la Colección Gelman, retirada el pasado mayo por Littman del museo Muros de Cuernavaca. “Yo no estoy compitiendo con nadie”, aclara. “Si el juicio sale a mi favor qué bueno; si prevalece el Sr. Jung también”.

Moreno Ivanova, quien desde hace 16 años pelea con Moreno Laparade los derechos de 34 películas que filmó su padre, no piensa en tirar la toalla. “Esto apenas va empezando. Me estoy poniendo los guantes”.

‘¿Por qué no enseña las obras?’

Mario Moreno Ivanova lanza la duda, pero no da nombres. Asegura que personas relacionadas con el arte, aquí y en el extranjero, sostienen que Robert R. Littman podría haber falsificado obras de la Colección Gelman para vender los originales. “¿Por qué no enseña las obras? Se le pide que las ponga a disposición del Conaculta. Si las esconde es porque hay algo malo. Ha de temer que algún perito se dé cuenta”.

La crítica de arte Raquel Tibol apoya a Littman y se niega a decir más de lo que considera una “cochinada”. Blanca Garduño, ex directora del Museo Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo, cree que con Frida “nada es imposible”.

“Hay pintores que pueden imitar a Frida, y vendiendo los originales se podría sacar mucho dinero, pero sería gravísimo”.

Debido a que viajan como Colección Gelman, es difícil que un museo desconfíe de las obras, dice Garduño. Pero no sospecha de Littman, aclara, sino de las intenciones de Moreno Ivanova.

Reforma, 9 de abril de 2009

Vuelve a ser Littman
albacea de la colección

La disputa por la Colección Gelman de arte mexicano nunca tuvo un fundamento legal, sostiene su legatario, Robert R. Littman, pero al final ha prevalecido la voluntad de Natasha Gelman. “Es una buena noticia en términos de la justicia en México”, considera.

El curador dice no sentirse víctima de la justicia, pero lamenta los costos del litigio. “En lo personal, ha sido difícil estar fuera de México, que es mi hogar, y enfrentar no sólo un juicio civil sin fundamentos, sino acusaciones penales todavía más temerarias”.

La pesadilla inició para Littman el 13 de febrero de 2008, cuando la Juez 21 de lo Familiar, Celia Carmen Santos Herrera, lo removió de su cargo de albacea en favor del abogado Francisco Enrique Fuentes Olvera, a quien nombró también heredero de los bienes no incluidos por Natasha en su testamento, en su calidad de cesionario de los derechos de Mario Sebastián Krawak.

El medio hermano de Natasha, ya fallecido, fue la pieza clave que permitió a Fuentes Olvera convertirse en albacea de uno de los acervos privados más importantes del País, aunque nunca dispuso de las obras, ya que en mayo de 2008 Littman las puso bajo resguardo en un lugar no revelado, al tiempo que salía del País por consejo de sus abogados.

Tras una serie de recursos y apelaciones, el curador recuperó el pasado 2 de julio el cargo de albacea, después de que la Tercera Sala Familiar determinó que no existió razón para que Santos Herrera acreditara el parentesco de Krawak con Natasha, al no cumplir con el requisito legal de mostrar documentos del Registro Civil, como actas de nacimiento, que validaran su relación, ni aportar información testimonial que demostrara que era el único con derecho a la herencia.

Esta falta, según consta en el expediente 1247/2006, al que tuvo acceso REFORMA, permitió que se fallara el sobreseimiento del juicio por la sucesión intestamentaria, revocando a Fuentes Olvera su título de heredero y dejando sin efecto su nombramiento de albacea.

Santos Herrera no ha salido indemne del proceso. Una falta administrativa provocó que fuera sancionada el 14 de noviembre de 2008 por el Consejo de la Judicatura del Distrito Federal, que le ordenó dejar el caso. Tras inconformarse y perder un amparo, entregó el expediente del juicio a la Oficialía de Partes Común el 7 de octubre, siendo turnado al Juez 36 de lo Familiar, Jaime Segura.

“En algún momento”, confiesa Littman, “cuando la juez dictó órdenes arbitrarias e ilegales, consideré que existía la posibilidad de que se consumara el despojo del acervo. Pero nunca perdí la confianza en que valía la pena defender la colección”.

Fuentes Olvera, hijo del cuestionado abogado Enrique Fuentes León, siempre ha dicho representar los intereses de Jerry Jung, un sobrino de Natasha que en 2007 tuvo que renunciar a convertirse en heredero de la sucesión intestamentaria por su grado lejano de parentesco.

Desde hace años, Jung pelea en Nueva York la herencia de la mecenas, incluyendo los derechos de la colección “Maestros europeos del siglo 20”, que Natasha donó al Museo Metropolitano de Nueva York en 1998.

“Tengo entendido que ese juicio también se está resolviendo”, dice Littman, “y no prosperará ninguna de las intenciones del señor Jung. Así que la colección de ‘Maestros europeos’ también está fuera de peligro”.

Una vez ganada la defensa del acervo, los abogados de Littman buscan anular el contrato de cesión de derechos hereditarios firmado entre Fuentes Olvera y Krawak.

El 12 de agosto, Santos Herrera estableció que el abogado carece de legitimación en el juicio, pues al no reconocerse a Krawak como heredero, no tiene validez la cesión de derechos, fallo contra el que apeló Fuentes Olvera.

No está claro aún cuándo saldrá el acervo del lugar donde está depositado. Antes, según fuentes cercanas al caso, debe archivarse una demanda por administración fraudulenta levantada por Fuentes Olvera contra Littman en la PGJDF, lo cual consideran inminente tras el sobreseimiento del juicio.

“Básicamente, (sólo) falta que mis abogados consideren que las amenazas están completamente desactivadas y que los procesos legales finalicen completamente. Falta poco, según me informan”.

Littman, obligado como legatario de la colección a no dividir las obras y a exponerlas en un museo del País, no ha dado aún pasos en ese sentido. “Son cuestiones que todavía tomará tiempo tener claras”.

Una congregación de 29 artistas

La Colección Gelman de arte mexicano fue formada por Natasha y Jacques Gelman tras su matrimonio en 1941.

  • “Retrato de María Ugarte de Bava”, Roberto Montenegro.
  • “Retrato de Jacques Gelman”, Ángel Zarraga.
  • “Autorretrato”, José Clemente Orozco.
  • “Diego en mi pensamiento”, Frida Kahlo.
  • “Los ojos de María”, de la película “Enamorada”, Gabriel Figueroa.
  • “El florero”, Jesús Reyes Ferreira.
  • “Retrato de Natasha Gelman”, Diego Rivera.
  • “Alamentosa”, Martín Ramírez.
  • “Retrato de Margot Mac Inteyre”, Emilio Baz Viaud.
  • “Frida en el Hotel Barbizon Plaza”, Lucienne Bloch.
  • “Retrato de Diego Rivera”, Miguel Covarrubias.
  • “Ojalá yo fuera una Singer”, Lucero Isaac.
  • “Sin título”, Wolfgang Paalen.
  • “Fruta prohibida”, Manuel Álvarez Bravo.
  • “Los caballos”, María Izquierdo.
  • “Retrato de Cantinflas”, Rufino Tamayo.
  • “Diego y Frida”, Martin Munkacsi.
  • “El rapto”, Lola Álvarez Bravo.
  • “Niña con naturaleza muerta”, Juan Soriano.
  • “Los poderes de Madame Phoenecia”, Leonora Carrington.
  • “Fusilamiento”, Agustín Lazo.
  • “Tepotzotlán-Pasillo en el convento”, Guillermo Kahlo.
  • “Juárez cartero en bicicleta”, Francisco Toledo.
  • “Louis Bunin con marioneta bailarina”, Tina Modotti.
  • “Cinco paneles”, Carlos Mérida.
  • “Mujer con rebozo”, David Alfaro Siqueiros.
  • “El cuarto de Frida”, Kati Horna.
  • “Personaje en rojo y azul”, Gunther Gerzso.
  • “Protesta”, Carlos Orozco Romero.

Marcha atrás

Los magistrados de la Tercera Sala Familiar: José Cruz Estrada, Adriana Canales y Manuel Díaz Infante revocaron la declaración de heredero de Krawak.

Largo litigio

El expediente del juicio fue abierto en 2006.

1993

· Ago.19. Natasha Gelman firma su testamento, en el que no nombra herederos. Establece que Robert R. Littman sea legatario y albacea de la Colección Gelman de arte mexicano.

1998

· Mayo 2. La mecenas fallece en Cuernavaca. La causa de la muerte es, según el acta de defunción, “infarto al miocardio”.

2006

· Sep. 18. Jerry Jung reclama la sucesión intestamentaria de Natasha Gelman. Se abre el expediente 1247/2006, que es turnado a la Juez 21 de lo Familiar, Celia Carmen Santos Herrera.

2007

· Oct. 18. Francisco Enrique Fuentes Olvera, abogado de Jung, compra en 20 mil dólares al medio hermano de Natasha, Mario Sebastián Krawak, su legado de 10 mil dólares y los derechos hereditarios sobre los bienes no incluidos en el testamento.

2008

· Feb. 13. Fuentes Olvera es nombrado heredero y albacea del acervo en lugar de Littman. Posteriormente, la juez ordena remover del cargo al curador y anula la adjudicación del legado. Littman entabla tres procedimientos civiles.

2009

· Un Tribunal Colegiado establece la validez de la adjudicación del legado del acervo.

· Julio 2. La Tercera Sala Familiar determina el sobreseimiento del juicio intestamentario. Littman recupera su cargo de albacea. Fuentes Olvera se ampara contra el fallo, que deberá confirmar un Tribunal Colegiado.

· Julio 14. Se desecha la sentencia que removía a Littman como albacea, fallo contra el que se ampara el abogado.

¿Otro heredero?

Mario Moreno Ivanova, hijo de “Cantinflas” y ahijado de Jacques y Natasha Gelman, es otro nombre que aparece en el expediente 1247/2006.

Descubridor del cómico y su socio en la productora Posa Films, Jacques llegó a nombrar a Moreno Ivanova heredero universal de sus bienes en un testamento, debido a que la pareja no tuvo descendencia.

“Los herederos (de Gelman) se llaman Mario Moreno Ivanova y la familia Jung”, sostiene el abogado Francisco Enrique Fuentes Olvera. “Son los que realmente tenían derecho”.

Si en algún momento el testamento de Natasha fuera impugnado y anulado, afirma, el hijo de “Cantinflas” podría convertirse en heredero. “Si él interviene en el juicio, le gana a Jerry Jung”, dice Enrique Fuentes León.

Reforma, 9 de noviembre de 2009