Peligra legado de Argüelles

El dramaturgo Hugo Argüelles (1932-2003) adoraba su casa, un espacio que transformó caprichosamente durante más de 30 años hasta convertirlo en un reflejo de su mente. Cerró ventanas para evitar el paso de la luz, creó pasillos laberínticos que conducen a cuartos habitados por ángeles y demonios, y colgó, dominándolo todo, cientos de retratos con su imagen.

Su hermano, el actor Guillermo Argüelles, sonríe al afirmar que la decisión última del dramaturgo de donar la totalidad de las antigüedades, bienes artísticos y colecciones de libros y música que contiene su casa a la institución que la adquiera para convertirla en museo, fue un gesto más de su proverbial egolatría.

“Si decidió vender la casa no fue para beneficiarnos”, asegura quien es uno de sus cuatro herederos. “Era más importante que le hicieran un museo a donar simplemente su propiedad. Pero también decía que en esta vida nada se debe dar gratis”.

Argüelles, maestro del humor negro, vivió libremente, ceja en alto, sin ocultar su homosexualidad ni su soberbia. Derrochador, lo obsesionaba el conocimiento, dice su hermano, por eso gastó la mayor parte de su dinero en una fonoteca que rebasa los 15 mil discos compactos y una biblioteca cercana a los 17 mil volúmenes con una valiosa colección de teatro, y obras completas de autores como Dumas y Genet. Acumular era la segunda de sus obsesiones, como evidencia su casa, mezcla de santuario barroco y monumento a sí mismo.

Pero la voluntad del dramaturgo de donar sus bienes, y de que en los salones de su museo se impartan, como él lo hizo en vida, talleres de dramaturgia coordinados por la Sociedad General de Escritores de México (Sogem), podría no cumplirse si el GDF da marcha atrás a su compromiso de adquirir el inmueble.

Este 24 de diciembre termina el plazo de cinco años que estableció Argüelles en su testamento, contado a partir de la fecha de su muerte, para concretar el proyecto; después, sus herederos estarán en libertad de vender la casa ubicada en Cacahuamilpa 6, valuada en casi 3 millones de pesos, y repartirse los bienes que contiene, que se calcula ascienden a 3.5 millones de pesos, lo que implicaría la dispersión del acervo y de su archivo, aún pendiente de clasificar.

¿Dónde está la pelota?

Desde 2004, Víctor Hugo Rascón Banda, alumno de Argüelles y titular de la Sogem, obtuvo del entonces Jefe de Gobierno, Andrés Manuel López Obrador, el compromiso de que el GDF adquiriera el inmueble, ratificado por su sucesor, Alejandro Encinas.

Como todo “creador genial”, dice el también dramaturgo Gerardo Luna, gestor del proyecto con Rascón Banda, Argüelles no se preocupó por liberar la hipoteca de su casa. Cumplir este trámite y conseguir el certificado de libertad de gravamen del Registro Público de la Propiedad obligó a retrasar los planes.

Armado con el expediente, y exhibiendo copias de trámites y registros, Luna cuenta que Arturo Herrera, Secretario de Finanzas bajo la administración de Encinas, les aseguró en 2006 que todo estaba listo para la compra, una vez que el GDF hizo su propio avalúo del inmueble ubicado en la Condesa, pero les pidieron esperar al cambio de Gobierno.

Cuando Rascón Banda y Luna se presentaron ante Mario Delgado, el nuevo Secretario de Finanzas les confirmó la orden de adquirir la casa. La Secretaria de Cultura Elena Cepeda instruyó a su asesor, Ricardo Govela, para que estableciera los términos jurídicos de la compra y sirviera de enlace con Finanzas, pero después de su nombramiento al frente de la Fundación Cultural de la Ciudad de México todo quedó en punto muerto.

“Govela no ha dado señales de vida. Cuando fuimos a la Fundación nos dijo ‘luego lo vemos’. No ha habido oportunidad de sentarnos para decirle que ya investigamos lo que nos pidió, y concluimos la conveniencia de que el GDF establezca un fideicomiso que reciba la donación. Luego crearíamos una asociación civil o una fundación para reunir recursos, pero el primer paso es comprar la casa”.

Luna agrega que son muchos los alumnos y amigos de Argüelles que han ofrecido apoyo económico, lo que permitiría a la Sogem, como responsable de operar el museo, contratar a especialistas para establecer un proyecto museográfico y un plan de restauración una vez que se defina la estructura jurídica.

En entrevista, Govela reitera el interés del GDF en participar en la conservación del acervo de Argüelles, pero señala que antes de cualquier decisión es necesario estudiar el expediente del proyecto, “nunca lo he tenido en mis manos”, y conocer la situación jurídica del predio, que ignora está regularizado desde 2006.

“Los gestores del proyecto deben moverse. No se trata sólo de comprar una casa, hay que conocer el manejo que se le dará (al acervo) antes de decidir. Hay que establecer la función cultural del proyecto desde la perspectiva de la conservación del patrimonio, y en ese punto estamos”, dice Govela, quien aún no ha visitado la casa y confiesa desconocer el valor de la donación y la existencia de un plazo para la compra.

Según el director de Divulgación Cultural de la Secretaría de Cultura, Marco Antonio Palet, el expediente se encuentra en la Secretaría de Finanzas, y Cultura ha ofrecido brindar asesoría a los gestores del proyecto para poder conservar el acervo de Argüelles. Pero en algún momento, la comunicación se interrumpió…

Gran instalación

Martín Dordoni es quien mejor conoce la casa del dramaturgo. Alumno y heredero de Argüelles, reside ahí desde la muerte del creador.

A Dordoni le ha tocado lidiar con una construcción obsoleta que creció azarosamente, al ritmo de la imaginación de Argüelles, que según su hermano Guillermo siempre invirtió en su apariencia, pero no en problemas de fondo como la humedad que muerde sus paredes.

Tras terminar con las ratas llegadas de los predios adyacentes, uno baldío y otro donde se construye un edificio, Dordoni venció a una plaga de termitas, pero todavía debe enfrentar una colonia de pulgas y los desperfectos eléctricos que oscurecen aún más los pasillos.

“En la casa hay objetos de valor, pero lo más importante son los ambientes que Hugo creó en cada cuarto. Es como una gran instalación”.

La casa que Argüelles tanto adoró, terminó por volverse en su contra. Cuando se vio obligado a guardar reposo por males del corazón y los efectos del cáncer, sus movimientos se vieron más limitados por la complicada disposición de los cuartos, a lo que se sumó la falta de luz y de aire, causada por la ausencia de ventanas.

“Al final, la casa se lo acabó”, dice Dordoni. Una conclusión digna de su humor negro.

Decisión última

En su testamento, dictado el 2 de octubre de 2003, semanas antes de que el cáncer lo venciera, el 24 de diciembre, Hugo Argüelles dejó una lista de posibles compradores para su casa: el GDF, la Delegación Cuauhtémoc, el Conaculta, la UNAM…

El dinero obtenido por la venta del inmueble, valuado en enero de 2005 en 2 millones 952 mil 493 pesos, debía repartirse entre sus cuatro herederos: su hermano Guillermo, su cuñada María Elena Aguilera –viuda de su hermano Gilberto–, su secretario Javier Rojo Raquiel, y su alumno y asistente Martín Dordoni.

Gerardo Luna, alumno de Argüelles y gestor del proyecto, considera que el museo podría funcionar con visitas programadas y la vigilancia necesaria para garantizar la seguridad de las piezas. Dordoni va más allá: piensa que la cochera o la terraza serían un buen lugar para instalar una cafetería.

Entre María Félix, ángeles y demonios

Hugo Argüelles creía que su casa le estaba destinada. En el dormitorio del autor de “Los cuervos están de luto”, imágenes de Adán y Eva convivían con la Santa Muerte, pero en su baño sólo hubo una diosa: María Félix.

  • El cuarto rojo fue un patio que cerró para colgar una serie de grandes pinturas sobre sus obras.
  • En el cuarto de los demonios ubicó maniquíes con vestuario de sus piezas. La biblioteca y la fonoteca se extienden por toda la casa.
  • En los pasillos, flanqueados por decenas de fotografías, domina la oscuridad.

Reforma, 28 de julio de 2008

Se queda sin museo Argüelles

El dramaturgo Hugo Argüelles (1932-2003) murió confiado en que su casa sería convertida en museo. Un espacio oscuro, laberíntico, que a cada paso, en pinturas y fotografías, le recordaba su genio.

Argüelles hizo de su casa un gran monumento a sí mismo, un espacio único que ahora se perderá debido a que ninguna institución cultural se ha interesado en adquirirla. El GDF, el Conaculta, la UNAM, el IPN, incluso la Representación del Gobierno de Veracruz, su estado natal, rechazaron la propuesta de comprarla, aunque su valor era inferior a la donación que, por indicación del dramaturgo, traía aparejada: un acervo valuado en 3.5 millones de pesos.

Tras cumplirse el plazo testamentario para que se concretara el proyecto, los herederos han decidido vender como terreno la casa ubicada en Cacahuamilpa 6, y aún no deciden cuál será el destino del archivo, biblioteca y fonoteca de Argüelles.

La resolución llega después de que la Secretaria de Cultura Elena Cepeda decidiera no asumir el acuerdo que en 2004 establecieron el fallecido presidente de la Sogem, Víctor Hugo Rascón Banda, y el entonces Jefe de Gobierno Andrés Manuel López Obrador, para convertir la casa de Argüelles en museo.

“Su secretario particular siempre nos dijo que Cepeda estaba muy interesada en el proyecto, pero en ningún momento nos tomó la llamada”, dice Gerardo Luna, gestor del proyecto junto a Rascón Banda.

Para el hermano y coheredero del dramaturgo, Guillermo Argüelles, resulta claro que nunca hubo intención de hacer el museo. “Estoy totalmente decepcionado. Un político nunca tiene el valor civil para decir que no, pero hubiera sido mejor, sólo nos hicieron perder el tiempo”.

En 2004 no se pudo concretar porque faltaba regularizar el inmueble en el Registro Público de la Propiedad. Una vez completados los trámites, ya con los recursos etiquetados, según Luna, la nueva administración se desentendió del asunto.

Semanas antes de morir, Rascón Banda confiaba en cumplir el encargo de su maestro. Creía posible el acuerdo hecho con la ex Secretaria de Cultura Raquel Sosa de que Sogem manejara la casa y de los gastos se encargara el GDF.

“(Al ir con) Ebrard dijo ‘encantado, pero véanlo con Elena Cepeda’, y ella dijo ‘encantada, pero véanlo con Ricardo Govela’ (entonces su asesor). Fuimos con Govela tres veces y dijo ‘vayan a rescatar el expediente a Finanzas’, pero no lo han encontrado”, explicó el dramaturgo.

En julio, cuando se intentó hablar con Cepeda sobre el proyecto, remitió a Govela, quien dijo desconocer el expediente y no haber visitado nunca la casa. Pero reiteró el apoyo del GDF.

“Si el maestro hubiera estado asesorado”, señala Luna, “quizá hubiera pensado en una donación (del acervo) en caso de que no se lograra la venta, pero se murió con la certeza de que López Obrador había dicho que sí”.

Donaciones en suspenso

El archivo de Hugo Argüelles (1932-2003), con borradores de sus obras, apuntes y correspondencia con figuras como Rodolfo Usigli, podría ser donado al Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información Teatral “Rodolfo Usigli” (CITRU) del INBA, indicó Guillermo Argüelles, hermano del dramaturgo.

Gerardo Luna, cogestor del proyecto de la casa museo de Argüelles, ha propuesto a los herederos que la selecta fonoteca de 15 mil discos compactos y la biblioteca, con 17 mil volúmenes que incluyen una valiosa colección de teatro, sean donadas a instituciones como la Fonoteca Nacional y la UNAM, para que no se dispersen. Recomendó también a los herederos subastar sus retratos, para que amigos y gente cercana al dramaturgo pueda adquirirlos.

Reforma, 2 de abril de 2009

Abren fondo Argüelles

Poco imaginaba el dramaturgo veracruzano Hugo Argüelles (1932-2003) que su biblioteca tendría como destino Aguascalientes. Fue el director del Instituto Cultural del estado, Víctor Manuel González Esparza, quien promovió su rescate cuando estaba a punto de perderse a causa de la humedad y el polvo.

El funcionario negoció con los herederos su compra para integrarla al acervo de la Biblioteca Pública Central Centenario y Bicentenario Aguascalientes, inaugurada el lunes, después de que ninguna institución de la Ciudad de México se interesara en adquirirla. “Afortunadamente, pudimos descentralizarla”, dice González Esparza. “Era lo que andábamos buscando: colecciones de personalidades que habían dedicado su vida a integrar una visión sobre el arte y la literatura”.

El director del ICA dice haberse sorprendido de que ningún organismo llegara a un acuerdo para adquirir la biblioteca del dramaturgo, lo que se repitió con el fondo del historiador Ernesto Lemoine, maestro emérito de la UNAM, integrado por 12 mil volúmenes de historia, con ediciones de los siglos 18 y 19, que forma parte ya de la nueva institución.

“Buena parte de los recursos del Centenario y el Bicentenario tendrían que destinarse a este rescate patrimonial”, señala. “Hay que recuperar nuestra memoria histórica también a través de estas grandes colecciones bibliográficas, eso nos va a permitir reconstruir nuestro pasado”.

González Esparza llegó a la casa de Argüelles después de que el GDF incumpliera su compromiso de adquirir el inmueble, lo que traía aparejado la donación de un acervo valuado en 3.5 millones de pesos. Fueron cinco años de indefinición, el plazo testamentario que dio el dramaturgo para que se concretara el proyecto, antes de que se cancelara la posibilidad de convertir el espacio en museo y centro cultural (REFORMA 02/04/2009).

La biblioteca y discoteca de Argüelles costó 1 millón 900 mil pesos, incluida la catalogación de los 16 mil volúmenes –de teatro, cine, literatura– y los más de 17 mil discos compactos –de música clásica y jazz.

“Teníamos mejores propuestas de libreros, pero (los herederos) no quisimos aceptarlas porque la colección se iba a dispersar”, aseguró hace unos meses el hermano del dramaturgo, Guillermo Argüelles.

El Fondo Argüelles de Aguascalientes ofrece también una parte del archivo de quien fuera celebrado como el maestro del humor negro, con correspondencia, fotografías y guiones. La mayor parte de los documentos del dramaturgo fueron donados previamente por los herederos al Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información Teatral Rodolfo Usigli del INBA.

El acervo, que contiene también un fondo de historia del arte de 5 mil volúmenes donado por Alfonso Pérez Romo, y otro de 7 mil de quien fuera el cronista de Aguascalientes, Alejandro Topete del Valle, está vinculado al proyecto de la Universidad de las Artes, del que forma parte la biblioteca. Ambos espacios se ubican en el Complejo Ferrocarrilero Tres Centurias, a menos de un kilómetro de la plaza central.

Con capacidad para 70 mil volúmenes y un acervo inicial mayor a 50 mil, la biblioteca podría recibir 150 mil usuarios al año.

Reforma, 1 de septiembre de 2010