Humanizan a héroes

El estudio de los restos de los héroes de la Independencia se hizo como todo en el País: “de volada”, lamenta el bioarqueólogo Jorge Arturo Talavera. Con mayor tiempo, dinero y esfuerzo, sostiene, habrían podido identificar las osamentas de Miguel Hidalgo, Ignacio Allende, Juan Aldama y Mariano Jiménez, la principal duda que deja abierta su análisis.

“Los separamos en cuanto a coloración, forma, tamaño y patologías del hueso, pero no sabemos quién es quién. No los pudimos diferenciar porque todos eran de talla media, que en esa época correspondía a 1.60 metros, sus huesos son muy semejantes”, explica Talavera.

El investigador de la Dirección de Antropología Física (DAF) del INAH, quien durante dos meses trabajó en el estudio de los restos junto al titular del área, José Antonio Pompa, muestra en su cubículo las imágenes de los huesos de los héroes y niega que su estado fuera “pulverulento”, como afirmó Lilia Rivero Weber, quien dirigió el equipo encargado de su conservación (REFORMA 21/09/2010).

“Si hubieran estado deshaciéndose o rotos, habría sido muy difícil hacer el estudio, hasta yo hubiera dicho ‘está cañón’, pero aquí está la evidencia: el estado de los huesos era de regular a bueno”, señala.

Talavera afirma también que las fichas biográficas de los héroes realizadas por Carmen Saucedo, encargada de la parte histórica del proyecto por parte de la Comisión Federal del Bicentenario, resultaron insuficientes para su investigación.

Los artículos, disponibles en la página del INEHRM con el título “Apuntes para una historia de los restos mortales de los héroes de la Independencia”, no contenían la información requerida por los antropólogos, quienes optaron por recurrir a las fuentes originales. “La mayor parte de los datos históricos los tuvimos que buscar nosotros”.

Talavera señala la importancia de “humanizar” a los héroes. Cada una de las osteobiografías del informe final que el equipo entregará a fin de año incluirá datos como su estatura y complexión, qué enfermedades y fracturas sufrieron, y cuál era su dieta, contrastados con las fuentes históricas.

Pero esta aportación de la antropología al Bicentenario puede tardar mucho en conocerse, después de que el INAH determinó decretar una reserva de dos años de los estudios, tanto osteológicos como de conservación, con el argumento de que “a la fecha están en proceso de elaboración los informes correspondientes”.

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Desde que en julio de 1823, el Congreso ordenó exhumar los restos de los héroes para rendirles homenaje en la Catedral Metropolitana, comenzó la revoltura. En esa primera etapa llegaron mezclados, en cinco urnas, los huesos de José María Morelos, Xavier Mina, Pedro Moreno, Víctor Rosales y los mencionados Hidalgo, Allende, Aldama y Jiménez.

Volvieron a revolverse para la ceremonia en Catedral. Días después de ser depositados en la Capilla de la Cena, son llevados a la cripta del Altar de los Reyes. Y nuevamente se mezclan cuando son trasladados a la Capilla de San José y después a la Columna de la Independencia.

“Esos ocho (héroes) son los problemáticos”, dice Talavera, porque un noveno, Mariano Matamoros, llegó en su propio baúl. “La mayoría de lo que tenemos son huesos largos (de piernas y brazos). Hay faltantes de costillas, vértebras, y huesos de las manos y de los pies”.

A los investigadores del futuro, afirma, les tocará atribuir el material más deteriorado, los huesos más pequeños que, por su estado, no fue posible definir a qué héroes pertenecían.

Talavera señala que de este grupo fueron hallados siete cráneos. No fue difícil identificar los de Hidalgo, Allende, Aldama y Jiménez porque están craquelados, debido a que durante los diez años que permanecieron colgados en las esquinas de la Alhóndiga de Granaditas sufrieron los efectos de la lluvia, el viento y el sol.

El cráneo de Morelos, explica, apareció solo en una urna, fragmentado, ya que el maxilar estaba revuelto con otros huesos en la llamada “urna libro”. De Mina sólo se conserva la calota, o bóveda craneal, y el de Rosales muestra la huella del impacto que lo mató, un disparo en la boca.

El esqueleto de Matamoros no tiene cráneo. Su rastro se pierde en 1912, cuando fue entregado por su biógrafo, José María de la Fuente, al director del Museo Nacional de Arqueología, Cecilio Robelo. Talavera muestra en su computadora la urna donde estaban sus restos, en la que se halló una botella “de brandy Richardson” con un mensaje –sobre un cambio de urna– y un plato sucio. “Debían estar echándose unos alcoholes, y luego siguieron con la botana”, bromea.

De los otros cinco héroes, Vicente Guerrero, Nicolás Bravo, Guadalupe Victoria, Leona Vicario y Andrés Quintana Roo, indica que no había dudas sobre su identidad. Fallecidos en fecha posterior, fueron incorporados a Catedral y a la Columna de la Independencia en una segunda etapa.

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Con tres décadas en el estudio de la osteología, Talavera se define como underground. Casi de culto. Y “brutalmente honesto”, le han dicho, como el Dr. House. “No me interesa la fama. El billete… pues sí. No es la panacea, pero sirve y ayuda mucho”.

Pero aclara que, así como no recibió dinero extra por el estudio de los restos, tampoco le tiraron línea. “Yo puse mi condición: si son, son, y si no, lo digo. Y me dijeron no hay problema, no va a haber censura. Afortunadamente, fueron coincidiendo”.

Lo que Talavera lamenta es que después del “numerito” de sacar los restos de la Columna, quienes lo organizaron no se acercaran al Castillo. “De haber existido interés, (desde un inicio) nos habrían dicho, con tiempo: ‘pensamos hacer esto, qué se necesita, qué se requiere’”. Pero los dejaron solos.

“Si nadie los peló y ya se tienen los datos, los hubieran regresado a la Columna, pero van y los exponen. (El Secretario de Educación Alonso) Lujambio quería, incluso, que los huesos estuvieran fuera de la urna, pero óyeme, no son pepitas. De hecho, están pasando una secuencia fotográfica del estudio y no quisimos participar, sólo se ve a los restauradores. Si no soy payaso de circo…”.

Su paso por Catedral

Por más de un siglo, de 1823 a 1925, los restos de los héroes de la Independencia permanecieron en la Catedral Metropolitana.

  • Capilla de la Cena

Las Actas de Cabildo de la Catedral señalan que los restos fueron llevados en procesión el 17 de septiembre de 1823 a esta capilla, y retirados el 20.

  • Altar de los Reyes

Para evitar que les rindan culto, son trasladados a la cripta situada bajo el altar, donde sufren el mayor deterioro, por la humedad y el abandono.

  • Capilla de San José

El 30 de julio de 1895, después de ser limpiados y colocados en una nueva urna, son llevados a esta capilla, donde permanecen hasta 1925.

Reservan información

En respuesta a una solicitud al IFAI, el INAH determinó reservar dos años el resultado de los estudios hechos a los héroes.

  • Afirma que las coordinaciones de Antropología y Conservación del Patrimonio Cultural, y la DAF, están elaborando los informes.

Hablan los huesos

La evidencia osteológica permitió confirmar lo establecido por las fuentes históricas, y en algunos casos, las desmintió.

  • Miguel Hidalgo
  • Edad: 58 años
  • Origen: Criollo
  • Causa de muerte: Fusilado el 30 de julio de 1811 en el Real Hospital Militar de Chihuahua. Sobrevivió a tres descargas, y fue rematado con un tiro en el corazón. Su cuerpo fue expuesto y decapitado, y su cabeza remitida en un cajón con sal a Guanajuato.
  • Características: El cráneo tiene dos perforaciones de 5 milímetros en la parte superior. Son marcas post mortem causadas por un proceso de goteo producido en el lugar de la Alhóndiga de Granaditas donde estuvo colgada la cabeza del insurgente.
  • Ignacio Allende
  • 42 años
  • Criollo
  • Fusilado por la espalda el 26 de junio de 1811 en la Plazuela de los Ejercicios en Chihuahua. Su cuerpo fue expuesto y decapitado, y su cabeza remitida en un cajón con sal a Guanajuato.
  • La parte frontal del cráneo presenta un desprendimiento natural por la craquelación del hueso, debido al tiempo que permaneció colgado en la Alhóndiga, y no por impactos de bala.
  • Juan Aldama
  • 37 años
  • Criollo
  • Fusilado por la espalda el 26 de junio de 1811 en la Plazuela de los Ejercicios en Chihuahua. Su cuerpo fue expuesto y decapitado, y su cabeza remitida en un cajón con sal a Guanajuato.
  • Su osamenta, que se creía perdida, según consta en un despacho remitido al Secretario de Guerra y Marina el 26 de agosto de 1823 donde se asegura que no ha podido ser recuperada del cementerio de la villa, fue encontrada entre los restos.
  • Mariano Jimenez
  • 30 años
  • Criollo
  • Fusilado por la espalda el 26 de junio de 1811 en la Plazuela de los Ejercicios en Chihuahua. Su cuerpo fue expuesto y decapitado, y su cabeza remitida en un cajón con sal a Guanajuato.
  • Su cráneo y el de Aldama son los mejor conservados, debido a que fueron colgados en la parte posterior de la Alhóndiga, donde era menor la acción del viento y el sol. Los más deteriorados son los de Hidalgo y Allende, que estaban en la parte frontal.
  • José María Morelos
  • 50 años
  • Mestizo
  • Fusilado el 22 de diciembre de 1815 en San Cristóbal Ecatepec, en el Estado de México. Su cuerpo fue sepultado sin mutilaciones en la parroquia del lugar.
  • Debido a que no tiene completos los huesos largos (correspondientes a piernas y brazos) no fue posible determinar su estatura. Las fuentes históricas varían, ya que algunas afirman que medía 1.52 metros, y otras 1.60 metros.
  • Mariano Matamoros
  • 45 años
  • Criollo
  • Fusilado el 3 de febrero de 1814 en un portal contiguo a la Plaza Mayor de Valladolid. Al ser exhumado en 1823, lo encontraron con alzacuellos y un poco de pelo “entre rubio y cano”.
  • Los restos óseos indican que se trataba de un individuo de baja estatura, 1.51 metros, y complexión delgada. Las plantillas de sus zapatos muestran que calzaba del número 2.
  • Xavier Mina
  • 28 años
  • Español
  • Fusilado hincado y por la espalda el 11 de noviembre de 1817 en el Cerro del Bellaco, en Pénjamo, Guanajuato
  • Las suturas del cráneo (unión entre hueso y hueso) están abiertas, lo que indica su juventud, y los huesos hallados coinciden con su estatura: 1.70 metros.
  • Pedro Moreno
  • 42 años
  • Criollo o mestizo
  • Murió en combate el 27 de octubre de 1817 en el rancho El Venadito. Su cabeza fue expuesta en una pica para escarmiento público y después enterrada en la Iglesia de la Merced.
  • Sus huesos largos –fémures, tibias, peroné y húmero– confirman la fama de “gigante” del insurgente, que medía 1.79 metros, 20 centímetros más que la altura promedio en la época.
  • Víctor Rosales
  • 41 años
  • Criollo o mestizo
  • Murió en combate en el rancho de La Campana el 28 de abril de 1817. Un testigo dijo que había sufrido un impacto en la cara, otro en la mano izquierda y dos en el cuerpo.
  • La bóveda craneal está fracturada, como resultado del disparo que recibió en el maxilar. Su esqueleto, de una tonalidad verde, fue enterrado en un terreno que tenía cobre o bronce.
  • Vicente Guerrero
  • 49 años
  • Mestizo
  • Fusilado en Cuilapan, Oaxaca, el 14 de febrero de 1831. Sus huesos fueron lavados con cloruro de sal y sosa, barnizados con maque y ungidos con bálsamos aromáticos.
  • Una de sus marcas de guerra es un traumatismo en el codo derecho, producto de un machetazo o espadazo, que al soldarse en ángulo recto, determinó la postura que muestra en sus retratos, donde aparece con el brazo doblado al frente.
  • Nicolás Bravo
  • 68 años
  • Criollo o mestizo
  • Murió el 22 de abril de 1854, se cree que envenenado junto con su esposa. En 1903, cuando fue exhumado, identificaron las charreteras y los bordados de las mangas de su uniforme.
  • Es el esqueleto más completo. Se determinó que estaba enfermo de sífilis. Entre los huesos se halló un sobre con dientes y cabello. No se realizaron estudios para saber si fue envenenado.
  • Guadalupe Victoria
  • 57 años
  • Criollo
  • Murió de apoplejía el 21 de marzo de 1843 en el Fuerte de San Carlos de Perote. Dispuso que su cráneo fuera enviado a Durango, donde nació, una mano a Veracruz y otra a Puebla.
  • En el tórax fue hallado tejido blando debido a que su médico lo intentó embalsamar, pero desistió al no contar con el material. Esto generó hongos en la tela de la urna donde fue depositado.
  • Leona Vicario
  • 53 años
  • Criolla
  • Tras su muerte, el 21 de agosto de 1842, fue enterrada en el Panteón de Santa Paula, de donde se le trasladó al Panteón del Santuario de Nuestra Señora de los Ángeles tras el fallecimiento de su esposo, Andrés Quintana Roo.
  • Cuando fue exhumada en 1900 para ser llevada con Quintana Roo a la Rotonda de los Hombres Ilustres, se encontraron junto a su esqueleto los restos de Genoveva, su primogénita, que se conservan hasta hoy.
  • Andrés Quintana Roo
  • 64 años
  • Criollo
  • Murió el 15 de abril de 1851, siendo sepultado en el Panteón del Santuario de Nuestra Señora de los Ángeles.
  • Al ser exhumado en 1900, se halló su esqueleto ennegrecido. El análisis confirmó la coloración oscura, ya que pudo ser enterrado en tierra limo-arcillosa.

Fuentes: “Apuntes para una historia de los restos mortales de los héroes
de la Independencia”, de Carmen Saucedo. Entrevista con Jorge Arturo Talavera.

Reforma, 1 de noviembre de 2010