Pierden urna de héroes

En julio de 1895, la sociedad Gran Familia Modelo vio culminada su “obra patriótica”. Tras más de un año de colectas, ya estaba lista la urna de plata alemana, con canelones de oro, en la que serían colocados los restos de los héroes de la Independencia.

Movidos por el temor de que “tan veneradas reliquias” fuesen destruidas por la humedad en la que yacían en la cripta del Altar de los Reyes de la Catedral Metropolitana, los asociados lograron el permiso del Presidente Porfirio Díaz para trasladarlas a la Capilla de San José, donde fueron depositadas el 30 de julio.

Ahí permanecieron hasta el 16 de septiembre de 1925, cuando fueron llevadas, por orden del Presidente Plutarco Elías Calles, a la Columna de la Independencia. Los registros fotográficos de ese día permiten advertir que en el interior de la urna principal ya no está la caja de caoba que contenía los huesos de los próceres.

Esto se debe a que las medidas de esta segunda urna, una copia elaborada en bronce y latón, eran más reducidas. Entre las bases de ambas, asegura el bioarqueólogo Jorge Arturo Talavera, hay 2.8 centímetros de diferencia.

A la urna original, alguien se la robó, dice Talavera. “La fundieron… o está en la casa de algún político, de bombonera o de alhajero”, afirma el investigador de la Dirección de Antropología Física del INAH, encargado del estudio de los restos junto al titular del área, José Antonio Pompa.

Una imagen publicada en la Crónica oficial de las Fiestas del Primer Centenario de la Independencia de México, de Genaro García, editada en 1911, muestra aún la urna de plata, con cinco cráneos distribuidos alrededor de un cojín de terciopelo negro, correspondientes a Miguel Hidalgo, Ignacio Allende, Juan Aldama, Mariano Jiménez y José María Morelos.

Pero en 1925 sólo aparecen, colocados en la base, los cráneos de los iniciadores de la Independencia. Según las notas de la época, los restos de Morelos fueron trasladados en una segunda urna junto a los de Xavier Mina y Vicente Guerrero.

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Su única relación con la Iglesia, afirmaba el Presidente Plutarco Elías Calles, había sido robarse de niño algunas limosnas para comprar dulces. Nada más.

“Pero Calles era un liberal anticlerical, no un antirreligioso”, precisa la historiadora Georgette José Valenzuela, que ha estudiado su trayectoria política.

“Conociendo su pensamiento”, agrega, “debía resultarle sacrílego que los restos de los héroes estuvieran en la Catedral, cuando la Iglesia mexicana siempre había estado en contra del pueblo, a favor de los ricos”.

Quizá la idea de llevar los restos a la Columna surgió en Calles durante las fiestas del Centenario de la Consumación de la Independencia, en 1921, unos festejos sencillos, debido a la precaria situación económica del País, de un marcado carácter popular, en los que se convocó a todas las clases sociales.

Como Secretario de Gobernación, Calles debió estar presente en la Catedral cuando el entonces Presidente Álvaro Obregón rindió honores a los héroes, omitiendo a Agustín de Iturbide, cuyos restos se encontraban en la Capilla de San Felipe de Jesús, a unos pasos de distancia de la Capilla de San José.

Cuatro años después, cuando recibió a los héroes al pie de la Columna, al preguntarle por qué no había incluido también a Iturbide, Calles contestó que lo había dejado “entre los de su clase, adonde pertenece”.

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“Yo puedo decir cualquier cosa, pero la evidencia no miente”, señala Talavera, al tiempo que muestra una fotografía tomada a la placa de la urna, con fecha de 1925, que atribuye su elaboración al taller de lámina y plomería de la Escuela Técnica de Maestros Constructores.

Fundada en 1922 por la SEP, esta escuela pertenecía a la Dirección de Enseñanza Técnica Industrial y Comercial, y ofrecía nueve talleres, uno de “plomería, lámina y hojalatería”. En sus bases proponía, para fomentar la práctica de los alumnos, contratar trabajos, “de manera preferente”, con el Estado.

Entre el Centenario de 1910 y el traslado de las urnas en 1925, la Revolución cruzó la Ciudad de México, pero el historiador Ariel Rodríguez Kuri descarta que la Catedral haya sido tomada por las fuerzas insurgentes.

“Cuando Álvaro Obregón entró a la ciudad, a fines de enero de 1915, los zapatistas trataron de matarlo apostando francotiradores en la Catedral. Pero dudo que se metieran con los restos de nadie, e incluso que supieran que estaban ahí”, señala.

Para el historiador Salvador Rueda Smithers, la solución al misterio de la urna puede ser más simple. Quizá tuvo que ser reducida, plantea, para que cupiera en los nichos de la Columna, ya que hasta ahora no se ha encontrado evidencia de que quienes los diseñaron con prisa en 1925 por órdenes de Calles, fueran antes a Catedral para tomar medidas a las urnas.

“Quizá no coincidió el tamaño, y hubo que hacer una adaptación a la urna principal”, señala el director del Museo Nacional de Historia. “Así éramos, y así seguimos siendo, improvisados”.

Rueda Smithers considera necesario “decodificar” la urna. Establecer qué elementos originales pudieron haberse conservado, como el águila que la corona, y si el esqueleto de plata fue adaptado y reutilizado con otro propósito.

“Lo lógico es que hubiera sido entregada al antiguo Museo (Nacional de Arqueología, Historia y Etnografía, antecesor del MNH), porque era el depositario de las reliquias patrias, pero aquí no la tenemos”.

Años previos

La Gaceta del 20 de septiembre de 1823 describió la primera urna de los héroes de la Independencia como “ricamente adornada toda de cristales”, para que pudieran apreciarse los restos, y láminas de plata con sus nombres, que permitían separarlos.

Antes de 1895, cuando se elabora la urna hoy perdida, se cree que en 1850 el historiador Lucas Alamán y el editor José María Andrade, al ser testigos de la destrucción de los huesos, costearon una caja de cedro y terciopelo para contenerlos.

Estudio revelador

El estudio hecho a los restos de los héroes de la Independencia permitió advertir que la urna elaborada en 1895 no correspondía a la de 2010. La original medía 50 cms. en su base, y la actual 47.2 cms.

1910

De forma hexagonal y estilo ‘renacimiento’

La urna elaborada en 1895 para contener los restos de los héroes aún permanecía en Catedral en 1910.

  • La Gran Familia Modelo logró reunir 586 pesos, de los que 350 fueron para la urna.
  • Fue elaborada en los talleres de Luis Dantán y D.H. Aburto. Participaron también los artesanos Mateo Tinoco y Juan Cano.
  • El esqueleto fue hecho en plata alemana, y las varillas que arrancaban de la base eran medias cañas de plata unidas por canelones de oro.
  • Está coronada por un águila nacional hecha en metal dorado, parada sobre un nopal.
  • El cojín tiene al centro un bordado de oro con la alegoría cristiana del martirio.

1925

  • Cuando los restos de los héroes son trasladados a la Columna de la Independencia, la urna original ha sido sustituida por otra de bronce y latón. La urna interior de caoba ha sido retirada.

2010

  • La urna, con los cráneos de los iniciadores de la Independencia, permanecerá hasta julio en la Galería de Palacio Nacional, en el marco de México 200 años. La patria en construcción.

Reforma, 8 de noviembre de 2010