Preparan banderas para canje histórico

En este salón no puede haber corrientes de aire y a nadie se le ocurriría echarse a correr. Hay que moverse despacio para evitar que vuelen fragmentos de seda de las dos banderas heridas por la luz y el paso del tiempo que yacen en las mesas bajo el cuidado de un equipo de restauradoras dirigido por Lorena Román.

No vivieron en México tiempos de gloria, pero ahora son protagonistas de un acuerdo histórico, un canje de trofeos de guerra que marcará los festejos de 2010. El gobierno federal entregará a España estas dos banderas, que en 1829 perdieron las tropas del general Isidro Barradas en su fallido intento de reconquistar la Nueva España, y a cambio recibirá las dos primeras banderas militares del País, capturadas por los realistas en la batalla de Puente de Calderón de 1811 al cuerpo de Dragones de la Reina capitaneado por Ignacio Allende.

El canje podría tener lugar en octubre, por eso el grupo de restauradoras trabaja contrarreloj para tenerlas listas el 25 de septiembre. A la historiadora Elizabeth Trujillo le corresponde rastrear su pasado, desde que las banderas fueron entregadas por Barradas a Antonio López de Santa Anna, llamado desde entonces “el Héroe de Tampico” –aunque a los españoles los derrotara la fiebre amarilla y la mala alimentación más que su pericia militar–, hasta que llegaron entre 1940 y 1944 a las bodegas del Museo Nacional de Historia en el Castillo de Chapultepec.

Trujillo aún debe resolver incógnitas como a qué batallón pertenecieron, pero sabe ya que en 1834 fueron expuestas en la Cámara de Diputados, con otras dos banderas rendidas por Barradas, “para perpetuar la memoria del triunfo de la nación” sobre los españoles. En 1853 habrían sido entregadas a la entonces Colegiata de Guadalupe, y a fines del siglo 19 solicitadas para ser expuestas en el Salón Guerrero del Museo Nacional de Artillería.

Identificadas como “Legión real” y “El rey a la fidelidad” por la leyenda que ostentan, cada una enfrenta, según su “historia clínica”, lesiones distintas, pero comparten una intervención hecha en 1896, previa a su exhibición en Artillería, cuando se les colocó una tela de lino como soporte y la costura del asta, que era lateral, fue cambiada a la parte superior para cumplir con las necesidades museográficas.

Pura seda

Las banderas están hechas de pura seda: tafetán e hilos tipo perlé. “Es una de las fibras más sensibles a la luz, la manipulación y el envejecimiento”, señala Román, coordinadora del Seminario Taller de Restauración de Textiles de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía del INAH.

De “El rey a la fidelidad” se desprenden fragmentos de tejido de la Cruz de Borgoña que las restauradoras retiran con sus pinzas para luego coserlos sobre la nueva seda con hilo del mismo tejido o, si están muy dañados, fijarlos con un material adhesivo.

Originalmente, la bandera tenía dos caras, pero debido a que la seda sobre la que fue bordada prácticamente desapareció, deberán cancelar una, señala Román, que quedará cubierta por tafetán de seda a manera de entretela.

“Legión real” sufre daños mayores, ya que en la restauración anterior se le colocó como protección tafetán de seda para darle estructura, y lino como soporte, sin advertir que la urdimbre de esta tela era horizontal y la de la bandera vertical, lo que provocó una pérdida del bordado.

En esta intervención volverá a ser cosida sobre tafetán de seda y lino, pero las telas tendrán la misma urdimbre y torsión de la seda original. “Las banderas, aunque sean tejidos planos, se mueven, y lo que le pasa a una tela, le pasa también a la de abajo, una es el parásito de la otra”, advierte Román.

La restauradora subraya la importancia de conocer la iconografía de las banderas para “no meter un hilo de más ni de menos”, por lo que su labor, iniciada el 1 de julio, avanza a la par que la investigación histórica.

“Nuestros criterios son el respeto a los elementos originales, la mínima intervención necesaria, y el uso de materiales reversibles a mediano plazo, para que si hay una mejor técnica, la pieza se pueda volver a intervenir”.

Las banderas de Barradas serán entregadas a España entre dos láminas de policarbonato, unidas con hilos de seda, para que el Museo del Ejército de Toledo decida cómo exponerlas.

Román, con 27 años de experiencia en la restauración de textiles, saborea ya el momento en que recibirá en su taller las anheladas banderas de Allende. “Haremos un diagnóstico y ahí sí podremos sugerir cómo exhibirlas”.

Círculo perfecto

En junio de 2008, el Presidente Felipe Calderón solicitó a su homólogo español, José Luis Rodríguez Zapatero, recuperar las banderas gemelas que portó el regimiento de Ignacio Allende, en poder de España desde 1814. Se apelaba a la “tradición” iniciada en 1910 por el rey Alfonso XIII, cuando en el Centenario de la Independencia obsequió a México unos uniformes de Morelos.

Pero para que pudieran regresar a México sus primeras banderas militares se requería de una permuta, una disposición establecida en la Ley de Protección del Patrimonio Histórico Artístico que España convirtió en una solución simbólica (REFORMA 22/05/2009).

Al solicitar dos de las banderas que en 1829 rindió Isidro Barradas, recuperaba las últimas insignias perdidas por su ejército en suelo novohispano, al tiempo que entregaba a México las de los primeros insurgentes. Un círculo diplomático perfecto.

Reconstrucción minuciosa

La “historia clínica” de las banderas incluye un registro fotográfico y una descripción minuciosa de cada elemento. Fue el paso previo para que el equipo de seis restauradoras que trabaja con Lorena Román comenzara a trabajar.

Error real. En 1761, el rey Carlos III agregó al escudo de España el collar de su orden y las armas de los ducados de Parma-Farnesio y Toscana-Médicis, razón por la que “Legión real” fue catalogada erróneamente como de los siglos 17 o 18.

Larga historia. “El rey a la fidelidad” muestra la Cruz de Borgoña o de San Andrés, introducida a principios del siglo 16.

  • Retirada de las telas, la bandera es “planchada” sobre la mesa con vidrios y pesas de plomo.
  • Las restauradoras utilizan el método de costura, que consiste en reestructurar el bordado.
  • Las banderas serán cosidas sobre telas de tafetán de seda, que les da estructura, y lino, que brinda soporte.
  • El deterioro de la seda provoca que se desprendan fragmentos que se recuperan y vuelven a unir.
  • La seda original se cose a una tela de tafetán de seda teñida y cortada con la forma de la bandera.
  • Para mayor protección, se coloca crepelina de seda de color natural o teñida, respetando los bordados.

Reforma, 25 de julio de 2009

Revelan banderas mensaje de unión

De trofeos de guerra a piezas de museo. Las banderas que en 1829 portaron las tropas del general Isidro Barradas bajo el cielo lluvioso de Tampico en su fracasado intento de reconquistar para Fernando VII su reino más preciado, han recuperado su antigua dignidad tras décadas de abandono.

“Son las banderas que refrendaron nuestra independencia, nadie las conocía… y ya se van”, lamenta la coordinadora del Seminario Taller de Restauración de Textiles de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía del INAH, Lorena Román, casi encariñada con las banderas que su equipo restauró, identificadas por los lemas “Legión real” y “El rey a la fidelidad”.

Una vez que sean entregadas en canje a España en 2010, ya no podrán volver a ondear debido a su fragilidad. Deberán ser expuestas bajo una iluminación tenue, advierte Román, porque la luz es el mayor depredador de la seda.

Cuando Barradas desembarcó con su ejército de 3 mil hombres en Cabo Rojo, lanzó una proclama en la que invitaba a los mexicanos a unirse a las filas del rey. Sus “antiguos compañeros de armas” prometían recibirlos con un abrazo, resueltos a no disparar un tiro a menos que los obligara “la necesidad”.

Las banderas que portaban reflejaban también las intenciones del monarca: paz o guerra, nunca la ya ganada independencia.

Los dos mundos, España y América, que aparecieron en la parte inferior de “Legión real” dieron la clave para poder leer la bandera como un documento, explica la historiadora Elizabeth Trujillo. A medida que el equipo de Román separaba los hilos y eliminaba las arrugas de la seda, surgían nuevos elementos simbolizando la unión de ambos mundos: la Orden de Isabel la Católica, instituida por Fernando VII en 1815 para premiar los servicios en favor de los territorios americanos, la Real Orden de San Fernando al mérito militar, y en el centro la Orden de Carlos III, con la imagen de la Virgen de la Concepción.

“Una vez perdida la Nueva España, Fernando VII se da cuenta de que no ha dado el reconocimiento debido a los americanos, e intenta enmendar ese error”, señala Trujillo. “Estos elementos –los dos orbes.. no aparecen en otras banderas, lo mismo que las alegorías de guerra. Todo remite al objetivo para el que fueron creadas: la reconquista. El mensaje es que serían americanos quienes recuperarían para la Corona los territorios perdidos”.

Es por eso que Trujillo cree que “Legión real” fue confeccionada en Cuba entre 1824 y 1829, lo mismo que “El rey a la fidelidad”, en la que aparece también bordada la Orden de Isabel la Católica bajo la Cruz de Borgoña.

La flota de Barradas partió de La Habana, llevando en sus tropas a numerosos españoles que se habían visto obligados a refugiarse en Cuba tras la ley de expulsión decretada por el Congreso en 1827. Al desembarcar en la costa de Tampico, el 28 de julio de 1829, los soldados estaban convencidos, lo mismo que Fernando VII, de que los esperaba un caluroso recibimiento, equivocación que se saldó 46 días después con la capitulación de Barradas ante el ejército de Antonio López de Santa Anna. Vencidos por la humedad y la fiebre amarilla, que mató a 700 combatientes, no hubo bandera blanca, sino negociación; las vidas de los españoles fueron respetadas y los heridos atendidos con cargo al erario real.

Aunque la expedición apenas figura en la historiografía española, para México significó el triunfo definitivo sobre el imperio y motivo de orgullo nacional. A La Habana regresarían mil 792 soldados, y Barradas, después de embarcarse hacia Nueva Orleans para coordinar la retirada, marchó a la ciudad francesa de Bayona, donde murió en la miseria.

Van al Castillo de Chapultepec

Olvidadas durante años en las bodegas del Museo Nacional de Historia, deshilachadas y quebradizas, las banderas “Legión real” y “El rey a la fidelidad” fueron restauradas para ser entregadas a España en un intercambio que permitirá a México tener de vuelta sus dos primeras banderas militares, pertenecientes al regimiento de Dragones de la Reina de Ignacio Allende.

El canje será uno de los grandes actos del Bicentenario. Antes de que se integren al acervo del Museo del Ejército en Toledo se planea exponerlas, a fines de año, en el Castillo de Chapultepec, adelanta el director del MNH, Salvador Rueda Smithers. Será la primera vez que se muestran desde que fueron expuestas a fines del siglo 19 en el antiguo Museo Nacional de Artillería.

Los secretos de la seda

A lo largo de tres meses, el trabajo de restauración avanzó a la par de la investigación histórica.

Sentido oculto

  • En “Legión real”, la unión de España y América es simbolizada por las medallas que cubren ambos mundos. Los cañones remiten a la guerra.
  • La Orden de Isabel la Católica, con sus torres de Hércules y los orbes que simbolizan el imperio español, está bordada en ambas banderas.

Protección

  • El hilo de seda atraviesa la bandera en un solo punto sobre la lámina de plástico.
  • En este contenedor viajarán a España. Es de madera de pino recubierto de polifón.

Reforma, 10 de octubre de 2009

Acuerdan canjear sólo una bandera

La negociación diplomática llegó a su fin. Los gobiernos de España y México han acordado intercambiar una sola bandera histórica y dejar otra en comodato.

Ayer, el Consejo de Ministros español aprobó un Real Decreto que autoriza el intercambio de ambas banderas, hasta ahora pertenecientes a los acervos del Museo del Ejército y del Museo Nacional de Historia del Castillo de Chapultepec.

La ceremonia de intercambio de banderas, que se realizará en el marco de las celebraciones por el Bicentenario del Inicio de la Independencia, tendrá lugar el domingo 16 de mayo en Santillana del Mar, Cantabria, en una ceremonia previa a la Cumbre Unión Europea-México, a la que asistirá el Presidente Felipe Calderón. Será entonces cuando se establezcan jurídicamente los términos del comodato.

Fue hace más de un año cuando el Ministerio de Defensa español confirmó la voluntad del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero de devolver a México sus primeras dos banderas militares, pertenecientes al regimiento de Dragones de la Reina de Ignacio Allende, que fueron ganadas por los realistas en la batalla de Puente de Calderón de 1811. Tres años después, estas banderas gemelas fueron enviadas a la metrópoli como botín de guerra por el virrey Félix María Calleja (REFORMA 19/01/2009).

Solicitadas como donación por el Presidente Calderón en junio de 2008, la inicial promesa de Rodríguez Zapatero se trocó en permuta, debido a que la Ley de Protección del Patrimonio Histórico Artístico de España prohíbe donar bienes patrimoniales.

En mayo de 2009, el especialista Luis Sorando Muzás recomendó al Ejército de Tierra español canjear las banderas de Allende por dos pertenecientes a la fallida expedición de reconquista del general Isidro Barradas, enviada por Fernando VII en junio de 1829, que se saldó a los 46 días con la capitulación de los españoles. Este triunfo, que convirtió en héroe a Santa Anna, es recordado de distintas maneras en ambos países: como la “victoria de Tampico” en México, y como un “episodio irrelevante” en la historiografía española, según investigadores como Tomás Pérez Vejo e Ivana Frasquet.

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A España le será entregada la bandera “Legión real”, según indicó el vocero del INAH, Julio Castrejón, y quedará en comodato “El rey a la fidelidad”, ambas identificadas por sus leyendas. Estas insignias fueron previamente restauradas por un equipo del Instituto dirigido por Lorena Román.

México recibirá una de las banderas gemelas del regimiento de Allende. Elaboradas en tafetán celeste en dos talleres distintos en la fecha previa a la insurrección, el 16 de septiembre de 1810, tienen al frente la imagen de la Virgen de Guadalupe, y al reverso el arcángel San Miguel con el águila imperial.

Ayer, Castrejón dijo desconocer si las insignias de Allende serán expuestas en la nueva Galería de Palacio Nacional, que en su primera sala albergará las reliquias de los héroes patrios y varias banderas históricas, como parte de la exposición México 200 años. La patria en construcción.

Entrevistado por REFORMA, el subdirector general de Patrimonio Histórico Artístico del Ministerio de Defensa, Álvaro Martínez-Novillo, dijo desconocer el porqué los gobiernos decidieron intercambiar una sola bandera y si el destino de las enseñas de Barradas será el nuevo Museo del Ejército en Toledo, pero subrayó la “gran significación” del acto.

“Se puede simbolizar como una suerte de alfa y omega: la primera bandera de una nación con la Virgen de Guadalupe y un escudo ya con el águila sobre el nopal significa el primer paso de la Independencia, mientras que la bandera de Barradas es la última realista en acción de guerra en el territorio mexicano ya independiente”, señaló Martínez-Novillo.

En la expedición de Barradas, recordó el funcionario español, participó de “manera decisiva” Eugenio de Aviraneta, pariente y personaje literario de muchas novelas de Pío Baroja.

“Al recuperar su bandera, recobramos también la memoria de hechos históricos que ahora podemos ver en perspectiva, cuando nadie pone en duda la independencia de vuestra república ni de nuestra monarquía constitucional. Es un tema que pone de manifiesto la madurez de nuestras relaciones y el sentimiento de tantas cosas que nos unen”, concluyó.

Reforma, 8 de mayo de 2010

Revelan banderas un mensaje patrio

La defensa de la patria, el rey y la religión es el mensaje que encierran las banderas gemelas del regimiento de Ignacio Allende, con las que inició la lucha por la Independencia.

La historiadora Marta Terán no alberga dudas de que fue el capitán de la Primera Compañía de los Dragones de la Reina de San Miguel quien definió sus elementos. En el anverso aparece la Virgen de Guadalupe, patrona jurada de la Nueva España, y en el reverso el águila mexicana, emblema del patriotismo criollo.

“Allende es la cabeza del regimiento, el principal involucrado en la causa. Las banderas son un preparativo más en su conspiración (contra el gobierno español)”, afirma.

Las primeras banderas militares del País permanecen resguardadas en el Museo Nacional de Historia del Castillo de Chapultepec, desde donde serán trasladadas para ser expuestas por primera vez en la Galería de Palacio Nacional en la muestra México 200 años. La patria en construcción, que se inaugura en agosto.

Por su forma y sus medidas, 1.24 por 1.37 metros, debieron tremolar al frente del primer batallón. Durante cuatro meses marcharon juntas en Las Cruces, Celaya, Guanajuato, hasta la crucial derrota de los insurgentes en la batalla de Puente de Calderón el 17 de enero de 1811.

Símbolo de valor y honor, fueron tomadas con sangre por dos miembros del Regimiento de Dragones de España. José Terán hizo prisionero a quien la portaba, y José Ordaz mató al que la defendía.

Pintadas al óleo sobre tafetán celeste, Terán considera que fueron elaboradas por distintos artesanos ante la urgencia de dar inicio al movimiento, que fue previsto en principio para el 29 de septiembre, el día del patrono de la villa. Eso explicaría pequeñas diferencias entre las imágenes, como la representación del arcángel San Miguel, que en una bandera sostiene una balanza, y en la otra porta una espada flamígera, y las aspas de Borgoña que flanquean el escudo del águila, donde en una los troncos forman una equis, y en la otra están dispuestos en cruz.

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Las banderas gemelas de Allende, enviadas como botín de guerra a Fernando VII por el virrey Félix María Calleja en 1814, fueron identificadas como “trofeos tomados al enemigo”. No existe registro de su llegada al Museo de Artillería de Madrid, antecesor del Museo del Ejército. La referencia más antigua data de 1856.

En España se creía que eran banderas de infantería tomadas a las tropas de Morelos en la batalla de Temalaca en 1815, hasta que en 2002 una investigación conjunta de Terán y el vexilólogo español Luis Sorando Muzás permitió descubrir el error.

En el marco de los festejos de 2010, los gobiernos de España y México acordaron intercambiar una bandera histórica y dejar otra en comodato por cinco años. En una ceremonia realizada el 16 de mayo en Santillana del Mar, México recibió las banderas de Allende y entregó, bajo los mismos términos, dos emblemas del general Isidro Barradas, quien en 1829 fracasó en su intento de reconquistar para Fernando VII el territorio mexicano.

Identificada con el número 40166 en el Museo del Ejército, la bandera propiedad de la nación muestra al frente la imagen de la Virgen de Guadalupe. Su gemela, la número 40165, permite advertir el águila sobre el nopal con la serpiente en el pico, rodeada de “trofeos y jeroglíficos” que apenas se distinguen: lanzas, cañones, un tambor.

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Sus dos siglos de historia y las condiciones de exhibición –una fue expuesta y la otra permaneció doblada en una vitrina– han provocado que la seda esté muy dañada, con manchas de humedad y decoloraciones, explica la restauradora Lorena Román, encargada de recibir las banderas. Para protegerlas, se muestra sólo una de las vistas, mientras la otra queda cubierta por una crepelina y un forro, y sostenida la pieza por un bastidor de madera.

Así serán expuestas, una junto a otra, en Palacio Nacional, pero la especialista del INAH confía en poder desarrollar un método que permita liberar las dos vistas. “No hay nada que puedas hacer para consolidar la seda, necesitas otras telas y costuras. Quiero estudiar si puedo sustituir la tela de soporte por crepelinas, que son transparentes”, explica.

Debido a que el Gobierno español aún no envía el informe de restauración de las banderas y sólo pudo examinarlas unas horas, Román desconoce datos como cuántas intervenciones han tenido y los pigmentos de la pintura. “Tiene que ser óleo y muy pastoso, porque la capa es muy gruesa”.

La restauradora no está segura de la técnica utilizada en su creación. A diferencia de Terán, quien asegura que se trata de un solo lienzo pintado por ambos lados, Román cree que puede tratarse de dos telas que, después de pintadas, fueron cosidas.

Allende incluye en sus banderas los temas del patriotismo criollo, la historia guadalupana y el pasado antiguo de México para dar legitimidad a su causa. Son símbolos que se relacionan: la Virgen de Guadalupe remite a la patria bendecida por el milagro de su aparición, y el águila es timbrada por San Miguel, “el primer general en la lucha contra Satanás”.

“Es la defensa de la religión”, resume Terán, en una época donde el mayor temor era que los franceses tomaran la Nueva España. Es también un reino leal a Fernando VII: las aspas de Borgoña, emblema del monarca, y sus armas, aparecen franqueando el águila. “Significan el mensaje patrio más completo”.

¿Reliquias?

Los enigmas que plantean las banderas de Ignacio Allende apenas comienzan. Una pregunta, aún sin respuesta, es la razón de los faltantes, dos rectángulos de tela que fueron eliminados de los extremos de las imágenes.

La restauradora Lorena Román, quien estuvo al frente de la restauración de las banderas del general Isidro Barradas canjeadas por las de Allende, piensa que quizá fueron escudos o firmas lo que retiraron. Marta Terán no lo cree, porque el virrey Félix María Calleja no describió esos elementos en su reporte al monarca español.

“Yo pienso que fueron tomados como reliquias”, dice la historiadora, “que cortaron esos trozos para dárselos a otros, quizá a quienes capturaron las banderas. El Conde de Flon murió en la batalla (de Puente de Calderón), ¿no podrían haber puesto un trozo de bandera en su tumba?”.

Suma de símbolos

Las banderas gemelas de Ignacio Allende pudieron ser confeccionadas para sustituir a las reglamentarias de la Primera Compañía del Regimiento de Dragones de la Reina. Comenzaron a ondear el 16 de septiembre de 1810 en la villa de San Miguel el Grande.

  • En el anverso aparece la imagen de la Virgen de Guadalupe, patrona jurada de la Nueva España, pintada perpendicular al asta.
  • En Puente de Calderón se capturaron siete enseñas. Dos banderas –las de Allende– y dos estandartes portaban a la Guadalupana.
  • Al reverso se ve, en el centro, el escudo del águila parada sobre el nopal con la serpiente en el pico, coronada por la imagen de San Miguel, con una cruz en la mano.
  • A cada lado del escudo están las banderas del ejército borbónico: dos aspas de Borgoña y dos guiones terminados en picos.
  • Lanzas, cañones, un arco con flechas, un tambor, rodean el escudo. Son las armas de la guerra.

Reforma, 31 de julio de 2010